Carta
Centroamericana
Mayo
2002
ELADIO
RODRIGUEZ GONZÁLEZ, CMF
ADMINITRADOR APOSTOLICO
VICENTE SIDERA PLANA, CMF.
DECRETO
La
Congregación pro Evangelización de los pueblos, en virtud de
las facultades recibidas del Santo Padre Juan Pablo II, Papa
por la Divina Providencia, después de madura reflexión y con
los votos de quienes interesa, nombra y constituye, por el presente
DECRETO, al Reverendo Señor Vicente Sidera Plana, cmf., ADMINISTRADOR
APOSTOLICO, “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis, concediéndole
todas las facultades en esa circunscripción.
Dado
en la Congregación pro Evangelización de los Pueblos, el día
30 de Abril del año del Señor 2002.
Crescencio Cardenal Lepe
Prefecto
Robert Sarah
Secretario
DESPEDIDA DE RÓMULO
Santa
Fe, 28 – 4 – 2.002
Desde
esta plataforma eucarística y ante esta multitud de hermanos
y de hermanas que te acompañan, te decimos, Rómulo: Gracias
por tu presencia y pastoreo entre nosotros.
-
Que el Señor sea contigo, te acompañe siempre y te conceda
su paz.
-
Que Santa María, Madre de Darién, te arrope siempre.
-
Que navegues mar adentro hasta recalar en la nueva orilla
misionera que te espera
-
Que te metas en las honduras de la fe y animes a tus
nuevos hermanos y hermanas.
-
Que sean tan buen pastor allá como lo has sido acá.
Nosotros
conservaremos la vitalidad de tu mirada, la expresión de tu
rostro y el fuego emotivo de tu palabra.
Como
tus antecesores, has sembrado con generosidad y regado con abundancia
esta tierra santa de Darién. Mientras nosotros ponemos en manos
de Dios y de Santa María nuestra esperanza y nuestro compromiso
de personas que siguen en pie de lucha y de ilusión por Darién.
-
Constatamos, Rómulo, que lo has querido hacer todo por
Darién.
-
Constatamos que junto a ti ha habido un ejército de fieles
y responsables cooperadores.
-
Constatamos que existe compromiso y dedicación total
a la causa del Reino en Darién.
-
Constatamos que San Pedro Sula gana mucho con tu presencia,
mientras que Darién pierde demasiado. Nosotros, Rómulo, nos
desprendemos de ti para bien de ellos. Nos sentimos compensados
al saber que te atenderán bien, que te escucharán, que te seguirán
y que orarán por sus hermanos darienitas que buscan también
ser seguidores leales del único y sólo Pastor, Jesús.
Ruega
por nosotros, Rómulo.
Nosotros
oraremos por ti y nos acordaremos siempre de ti.
Tus
amigos y hermanos darienitas de siempre y por siempre, te aplaudimos,
Rómulo.
La
paz sea contigo. Amen.
Vicente Sidera, cmf,
28- Abril- 2002
ORDENACIÓN SACERDOTAL
ELADIO RODRIGUEZ GONZÁLEZ, CMF.
La
Provincia de Centroamérica está de fiesta. Tiene dos Sacerdotes
más, ordenados recientemente. Carlos el día 2 de Marzo y Eladio
el día 4 de Mayo. Del primero salió una relación en el número
de Carta anterior. Hoy toca poner algunas cosillas de la Ordenación
del último.
El Padre Lamberto, Párroco del Santuario Nacional, tenía ya reservada
la hora de 11 de la mañana. Un poco tarde, pero la Agenda parroquial
tenía apuntada una Boda a las 9.00. Se avisó a Mons. Ariz, cmf.,
para que impusiera las manos a Eladio. Monseñor, complacido
por poder ejercitar en plenitud su sacerdocio, aceptó la invitación.
Todo estaba listo en el Santuario Nacional para las 11.
Walter
desde el ambón empezó hablando de la vida y “milagrillos” de
Eladio:
-
Nació en Cañazas, Veraguas, Panamá, en Junio de 1961.
-
Estudió la primaria y secundaria en su mismo pueblo natal,
cuna de importantes personalidades panameñas.
-
Trabajó por varios años en la empresa japonesa CANON.
-
A primeros de 1992 entró en el Filosofado claretiano
de Centro Claret, Guatemala, para empezar Noviciado el 12 de
Diciembre de ese mismo año.
-
El 12 de Diciembre de 1993 hizo su Profesión Religiosa
en Pocrí de Aguadulce, regresando a Centro Claret para terminar
la filosofía en la Universidad Francisco Marroquí.
-
Estudió la Teología en la UCA de San Salvador. Donde
terminó los estudios universitarios al finalizar el 2000.
-
Su primer destino fue Izabal, Guatemala, donde actualmente
evangeliza. Allí recibió el Diaconado a mitades del año pasado,
y allá quiere volver una vez que haya estado con sus familiares
estos primeros días de sacerdocio.
Mientras
Walter hablaba se preparó la procesión de entrada: Incensario,
Cruz, Evangeliario, incensario, una pareja (hermanos de Eladio)
llevando una casulla y una estola, monaguillos, Sacerdotes Claretianos
(de Guatemala, El Salvador, Costa Rica, panamá y viejos españoles),
el Diácono Eladio y Monseñor Ariz entre el Provincial y el Párroco:
Santiago Najarro y Lamberto Picado.
“Llegó
el Señor cruzando tu camino...” fue el canto de entrada. Igual que a Claret, el Señor le salió al camino
a Eladio y le puso la zancadilla... Eladio cayó de bruces...
(Eso es lo normal en estos casos: Pablo cayó de su caballo...
Pedro se echó a los pies del Maestro... Claret cayó de sus
talleres... Eladio de su empresa CANON... ) Eladio estaba sereno,
como si el que entrara “en el pasillo de la muerte” fuera otro;
sonriente, mirando a uno y otro lado como para darse cuenta
de quiénes estaban y quiénes se habían olvidado de la cita.
No pudo ver a tres personas muy allegadas a él, pero sabía muy
bien Eladio que no estaban ausentes, ni se habían olvidado de
la cita: su papá y una hermana lo contemplaban desde el cielo,
su mamá, inmóvil en la cama de Arraiján por un derrame, presentía
que algo grande estaba pasando con su hijo...

Dos
hermanos leyeron las lecturas y un amigo cantó el salmo responsorial:
“...mejor es, Señor, un día en los atrios de tu casa, que
mil fuera de ellos...” Monseñor Ariz, después de decirle
a Eladio que lo admitía al seno de los Presbíteros, le recordó
el significado de lo que iba a recibir: “el sacerdocio es
entrega y muerte, porque es participar de la vida y ministerio
de Cristo... el sacerdote, como Cristo, tiene que ser transparente...
No hay lugar para dos caras... Dirán muchas cosas de nosotros,
aunque seamos buenos... cuánto más si somos malos... (A
los fieles pidió comprensión con los sacerdotes, incluso misericordia
si llegan a ser escándalo...). Pero Jesús ha prometido estar
siempre con nosotros... Estamos seguros que María, todo amor,
todo Corazón, no se olvida de sus Hijos...”
Luego del interrogatorio, cantamos las letanías de los Santos... No solamente
Jesús y María velarían por Eladio, también los Santos todos
del cielo... especialmente algunos más allegados... Eladio
yacía sobre una estera... los demás cantábamos de pie. “Para
que bendigas, santifiques y consagres a este elegido...
Te rogamos, óyenos. Y luego el Obispo y todos los Sacerdotes
le impusimos las manos... Despacio, con tranquilidad... Solemnemente
proclamó el Obispo la oración consecratoria...
Revistieron
a Eladio con la estola sacerdotal y la casulla; menester que
recayó en Carlos, compañero de carrera... y en Lamberto, Párroco.
Monseñor, le ungió las manos y le entregó el pan y el vino para
que sirviera a la mesa y a los hermanos: “enseña lo que vives
y vive lo que enseñas...”
Todos,
empezando el Obispo, le dimos la bienvenida al orden Presbiteral
con un abrazo de paz. Felices por contar un miembro más entre
los claretianos sacerdotes y comprometidos, con nuestra oración
y nuestro ejemplo, para que sea fiel en su ministerio.
En
el memento de difuntos hizo mención de su papá y de su hermana.
Al distribuir la comunión fue el preferido; sus filas llegaban
hasta media iglesia cuando ya los otros tres jóvenes habían
terminado con las suyas...
Dijo
unas palabras de agradecimiento a todos los presentes, y como
no a la persona más querida, que no estaba en el Santuario físicamente.

Como
signo de esta “acción de gracias” dio, al unísono con el Obispo,
la bendición, su primera bendición sacerdotal, a todos.
En
el salón parroquial hubo comida para las personas más allegadas.
Sencilla, pero muy condimentada de cariño, de alegría y de ganas
de repetir muchas veces acontecimientos como este.
El
Domingo, 5 de Mayo, a las 12.30 media día, Eladio presidía por
Primera vez la Santa Misa. Le ayudaba, a su derecha, el P. Alejandro
Rojas; a la izquierda estaba el P. Carlos, quien leyó el evangelio...,
más a la izquierda el P. Sentre, quien dijo unas palabras de
homilía; como Acólito... Jorge, que está a la espera de ser
él protagonista de esta entrega... (Carlos, Eladio y Jorge son
compañeros de carrera... La obediencia los ha colocado así:
Eladio, panameño, trabaja en Izabal, Guatemala; Carlos, Costarricense,
evangeliza en La Palma, Darién; Jorge, Guatemalteco, recorre
los campos de la Costa Abajo y Lago Gatún en Colón, Panamá)
No
pareciera que era la primera vez que presidía... Se nota que
está acostumbrado a presidir la celebración de la Palabra entre
sus indios Q’echíes de Izabal...
Después
de la Misa se fueron los tres jóvenes a ver a la mamá y a pasar
la tarde con ella. Eladio aprovechó para darle la “Unción de
los enfermos”. Durante la semana podrá celebrar en la casa,
con todos los permisos correspondientes, para consuelo y gozo
de toda la familia, pero muy especialmente de la mamá enferma.
Felicidades, Eladio, que el Señor te conceda la fidelidad!
José
Sentre, cmf.
Había sido sueño
mucho tiempo; queríamos que fuera una hermosa realidad. Allá
por los años 1982, al entrar en la Escuela de La Parroquia,
me quedé profundamente impresionado por la pobreza del local
y los pocos medios disponibles. Pensé que lo más urgente, para
poder despertar en aquellas gentes deseos de niveles humanos
más altos, era proporcionarles medios oportunos con la educación.
Dios les ha regalado un paraíso; el hombre debería regalarles
una cultura y esa cultura no surge en una escuela sucia y fea.
Hagámosla limpia y bonita. Y se hizo el primer esfuerzo. Y se
construyó el primer hermoso pabellón.
Un
poquito de historia. Llevados
de su inquietud misionera, los Padres Paúles, allá por 1960,
habían intentado poner escuela de adultos, jardín de infancia.
Promovida principalmente por el Padre Rafael Viñals, en 1961
se organizaba la primera escuela de niños, regentada por las
Hermanas de la Caridad. Con el cupo de cuatro religiosas, (aunque
sólo tres efectivas), funcionó la escuela el primer año, quedando
sorpresivamente sin profesoras al terminar el curso. Choque
de autoridades? Intromisiones de la Parroquia? Sólo sospechas
manifiesta la correspondencia existente en el archivo; pero
el P. Rafael hubo de acudir al Magisterio seglar para continuar
la Escuela. De manos de la rígida Camila la recibieron los Claretianos
el año 1968.
Los
Claretianos. La Escuela siguió funcionando así con los Claretianos.
La Parroquia era la propietaria de las instalaciones y el personal
seglar llevaba la dirección y las clases. Los Misioneros compartían
la enseñanza religiosa, que también impartían en algunas escuelas
de la ciudad. Dada la mucha tarea pastoral que la Comunidad
realizaba, en una parroquia con extensión de Diócesis, surgió
la idea, que luego se hizo problema, de seguir o no, con la
carga de la docencia bajo la responsabilidad de la Parroquia.
Lo
que nunca se puso en duda fue la necesidad de contar con edificios
dignos para la misión educadora. Con esta decisión se hizo un
ambicioso proyecto que se presentó a Manos Unidas de España
y a Cooperación Canadiense en Honduras, logrando buena acogida
en ambas partes. Con la ayuda de los dos orígenes se construyó
un hermoso pabellón, suficiente para la Escuela Primaria, que
estaba trabajando en aquel entonces.
Para
hacer espacio al nuevo edificio de dos plantas y de 48 x 8 metros,
se derribó la vieja escuela y el Seminario Aspirantado Claretiano:
(= la antigua casa cural un tanto remendada y acomodada).
La
escuela tomó nuevos impulsos y seguía bajo la dirección de personal
seglar. Con aspiración de ampliar el campo docente, se consintió
en la propuesta de poner Bachillerato, que comenzó a funcionar
en un viejo caserón, obsequiado a la Parroquia por la Compañía
Bananera Tela Railroad Company. Si en el orden escolar el Instituto
sólo supuso carga, en el orden económico era insostenible; se
hicieron cada día más notables las diferencias y oposiciones
entre la Comunidad religiosa y los Maestros, y se llegó a solicitar
la beligerancia de Monseñor Brufau, Obispo diocesano, para que
decidiera: o Escuela o Instituto. Hecha la consulta, y vistas
las circunstancias reales de uno y otro campo, Monseñor dio
esta respuesta literal: “Les pido por amor de Dios, que la
Escuela no me la abandonen; del Instituto hagan lo que quieran”.
Se decidió que la Escuela estaría bajo la responsabilidad de
la Comunidad y el Instituto se dejaba, por un tiempo de prueba,
a los Profesores interesados y padres de familia. Según fuera
la marcha del Instituto se tomaría la decisión definitiva.
Se hizo un pequeño borrador de contrato, que no se llegó a formalizar
por la muerte del Abogado, y se dejaron correr las cosas, confiados
plenamente en “la buena voluntad de todos”. Los profesores,
los padres de alumnos, y la directiva tenían nuestra plena confianza
por ser muy amigos y de iglesia. Nunca sospechamos que estuvieran
tramando, a espaldas de la Parroquia, apoderarse de títulos
y locales. Cuando, con el correr del tiempo y viendo la máxima
necesidad del país de luchar en el campo de la docencia, decidimos
asumir el Instituto y lanzarnos a la aventura de construir un
edificio modelo para la enseñanza, nos encontramos con que los
“buenos amigos” y los “ejemplares directores” figuraban en el
Ministerio como los dueños, con todos los derechos, del Instituto
y sus locales. La sorpresa fue de parálisis cordíaca. Quién
iba a decir...? quién iba a pensar...? Como pueden imaginarse
el encontronazo con el “Director propietario, con los Profesores
y padres de familia” fue mortal. No fue diálogo, fue batalla.
Se
ganó el pleito. Todo el campo volvía a ser propiedad de la Parroquia,
con todos los compromisos y todas las consecuencias, incluida
la de construir el mejor edificio de Tela para el Instituto
La Milagrosa. No sé si por la fe o por la tozudez, pero hoy,
que escribo estas líneas, el compromiso aquel es ya una bella
realidad.
Pero
el camino ha sido largo. Os lo cuento. Nuestros niveles educativos
son los ínfimos en Centroamérica. Ya alguna cabeza caliente
tenía pensado lograr un centro educativo, que pudiera elevar
estos niveles. Había que comenzar edificando escuelas que educasen
por su misma presencia, que tuvieran aulas y no corralitos.
Hicimos proyectos; solicitamos al Ingeniero Barrios que pergeñara
un proyecto elemental, con sus materiales y costos, y comenzamos
a mover e inquietar nombres y agencias. Salieron varios: María
del Carmen Rivera, P. Vicente Sanz, P. Pedro Hernández, P. Melchor
y Proclade., P. Javier... Hubo intercambio, entre todos, de
ideas y planes a través del teléfono, fax, cartas... Proclade,
en España, presentó el proyecto a la atención de la Comunidad
de Castilla – La Mancha, Comunidad de Castilla – León y también
a la Comunidad Europea. El P. Pedro se pasó sus vacaciones de
España entre clínicas y llamadas de recomendación para sacar
a flote el proyecto, a punto de naufragar en el puerto. Entre
disculpas y perdones, pasados trece días de la fecha tope, -el
P. Claret intervino ablandando corazones- y... el proyecto fue
adoptado por la Comunidad Castilla – León. Con la gran noticia
en el bolsillo, el P. Pedro llegaba a Tela el 7 de Septiembre
y al día siguiente estaban obreros y herramientas preparados
para el trabajo.
Se
inicia la obra. Toda la manzana que encierra el complejo parroquial
ha sido donación sucesiva de La Tela Railroad Company a la iglesia
a través del tiempo. Últimamente se habían conseguido dos pabellones;
en uno de ellos se cobijó la primera Comunidad de Misioneras
Dominicas de S. Sixto, al fundar en Centroamérica; el otro,
fue habilitado para el Instituto La Milagrosa. Ambos bloques
iban a ser derribados en el plan educacional completo; además
el que venía funcionando como salón de usos múltiples, construido
por el P. Rafael Viñals, que fue utilizado por la escuela,
como dormitorio de los Delegados de la Palabra en tránsito,
por los movimientos de la Iglesia, hasta para escuela de ballet.
Los tres vendrían a ceder su sitio al Instituto, o complejo
educacional, que incluye gimnasio colegial y para todos los
organismos parroquiales. El gimnasio queda a la espera de otra
oportunidad.
De
momento queda en pie, repasado y remozado, el pabellón que ocupaba
el Instituto; funciona, aunque disiente del conjunto, como Salones
Parroquiales.
Y
se comenzó el derribo, con el deseo y cuidado de aprovechar,
para labores auxiliares, el material útil. Eran los primeros
días de Octubre. A primeros de Noviembre, estábamos abriendo
las zanjas para los cimientos. Operación difícil por la naturaleza
del suelo y nivel freático. El tiempo de lluvia trabajaba contra
nosotros, pero el entusiasmo y el empeño era lo bastante positivo
para superar todas las dificultades. El grupo de obreros era
todo juvenil, casi os diría, “era una mara”, pero metida a cosa
buena. José dirigía el trabajo y Mari Carmen Rivera, la insustituible
vigilante, administraba los Lempiras. No nos regíamos tanto
por horarios cuanto por tarea. Y nos iba bien.
Habíamos comenzado sin dinero en mano (de España, se entiende) y valiéndonos
de nuestros haberes nos lanzamos a la empresa llenos de fe y
de entusiasmo. Y fue fortuna, porque si nos esperamos a administraciones
burocráticas, la obra no se hubiera hecho todavía. No sabemos
qué problemas surgieron en España, pero comenzaron a llover
llamadas, notas, cifras, faxes, rumores... que nos pusieron
al borde de la histeria. Nadie aquí declaraba el problema, ni
aclaraba el misterio. No sabíamos si éramos víctimas o culpables;
nada más sabíamos cuánto estábamos molestando al P. Vicente
(nuestra ayuda y consuelo) y nadie sabía qué agonía soportábamos
aquí sin saber dónde arañar y ni de dónde esperar. La obra sin
embargo, seguía boyante y hermosa. Todos hacíamos en ella labor
de arquitectos, peones, administrativos, dibujantes... Porque,
eso sí, cada metro lo sometíamos a análisis de destino y de
gusto. Y cosa extraña, sin pretenderlo siempre elegíamos lo
más difícil y costoso. Hasta pensamos: de perdidos... al mar,
que tan hermosamente contemplamos desde esa tercera planta.
Ya más de mediada la obra, recibimos la visita del P. Javier,
en nombre de Proclade, y una manita de Mons. Ángel Garachana,
que nos dio respiro. Comenzó a llegar la ayuda de España y con
la incógnita aún de cuánto erá, hemos dado fin a la obra, aunque
enrollados en deudas internas, que esperamos honrar (aquí es
pagar) enseguida.
Descripción del edificio. Se fueron cumpliendo las aspiraciones, luego
esperanzas, de que en el nuevo curso estrenaríamos colegio.
Se completó el mobiliario escolar, nuevo casi todo; olvidamos
las inquietudes administrativas de a distancia; dimos las últimas
pinceladas de pintura a la fachada y colocamos el cartel, que
desde ahora lo denomina: “C. E. P. LA MILAGROSA”
(Que traducido es: Centro Educativo Parroquial LA MILAGROSA).
Señalamos el día de la bendición: 4 de febrero del 2002. Hicimos
nuestra lista de invitados: Emmo. Cardenal y amigo Oscar Andrés
Rodríguez y su digno Secretario, P. Juan José Pineda, que sentimos
no pudiera llegar; Rdmo. P. Ángel Garachana, cmf., Obispo de
la Diócesis; M. R. P. Vicente Sanz, Provincial de Castilla,
Patrocinadora de la obra; M. R. P. Santiago Najarro, Provincial
de Centroamérica; Exmo. Sr. José Javier Nagore, Embajador de
España; Exmo. Sr. Alcalde de Tela, Don Daniel Flores; autoridades
educativas locales, Claustro en pleno de Escuela e Instituto
La Milagrosa, alumnado en pleno, amigos y curiosos... En el
estreno llenábamos el Salón Claret, de la tercera planta, en
número no menor de las 900 personas.
Las
profesoras habían puesto a prueba su buen gusto y habilidad
en decoraciones, etc. Si añaden la música, flores, globos...
Si escuchan los discursos y contemplan las placas, condecoraciones,
etc., tendrán una idea de la fiesta inaugural. No podía faltar
el recorrido de los invitados por las aulas, visita a la rica
exposición fotográfica, al aula de computación (nuestra escuela
fue la primera en ofrecer en Tela esta asignatura), etc., etc.
Abundaron las felicitaciones por el trabajo realizado y los
augurios por un futuro glorioso.
Nosotros,
los que hemos soñado, luchado y sufrido por este empeño, agradecemos
cordialmente la colaboración que, desde aquí y desde la madre
patria, nos han brindado. Sin ella, no sería realidad este sueño.
Cumplido
todo lo programado y recibido muchos parabienes por la bella
construcción, los profesores e invitados especiales, cerramos
la celebración con un apetitoso ágape en un nuevo restaurante.
Con
este buen sabor de boca, y las alegrías del caso, invitamos
a todos nuestros hermanos para que visiten este bello rincón
del Caribe hondureño que se llama Tela. Serán recibidos de todo
corazón, que es lo mejor que tenemos.
Pedro Hernández, cmf.
Tela,
Atlántida, 22 de Febrero de 2002.
Una
Palabra Alternativa de Dios
“La
Fraternidad”
“La
Fraternidad” es una nueva colonia surgida en Armenia, en el
Cantón de Tres Ceibas, como resultado de la conflictiva y dolorosa
situación iniciada con el terremoto del 13 de Enero del 2001.
Ciento cincuenta familias pobres, en su mayoría provenientes
de terrenos del ferrocarril y también de diversos cantones de
Armenia –donde los adobes y los troncos no soportaron la fuerza
de la naturaleza y se derrumbaron– emprendieron la tarea de
construir una casa digna para todos, apoyados con la generosa
iniciativa de los Hermanos Maristas, la Cooperación Italiana
y la Cruz Roja Alemana.
Abriendo
camino, cortando la caña y arrancando las cepas, todo un equipo
de trabajo –mujeres jefas de familia en su mayoría– preparaba
el terreno para la nueva colonia: tierra prometida para sus
hijos. Varias ONG empezaron a excavar cimientos y levantar paredes
con sus mozos, pero sobre todo con el esfuerzo de los hombres
y mujeres de la comunidad, que, dejando el trabajo y los hijos
y subsistiendo a pura tortilla con sal, querían ser dueños de
una vivienda: sueño hasta ahora imposible para todos ellos.
Como
Comunidad Misionera nos sentimos urgidos, al inicio de este
año, a hacer acto de presencia en este lugar, donde la Iglesia
no había llegado hasta el momento. Los Postulantes recibimos
el reto de acompañar a estas personas en la Semana Santa y en
nuestro apostolado semanal.
Hicimos
contacto con los responsables y líderes comunales y en la asamblea
ofrecimos nuestro apoyo, sobre todo en la ORGANIZACIÓN y en
algunas actividades de evangelización. Nos abrieron las puertas.
Tras la estadía de Semana Santa, de poca respuesta, pero de
gran incidencia vocacional para nosotros, palpamos una Palabra
Alternativa de Dios en medio del dolor de su PUEBLO. La pobreza
extrema, la falta de pan, agua potable y luz; las familias desintegradas
y afectadas por el alcoholismo y la violencia, son tarjeta de
presentación de este lugar.
Nuestro
reto es grande: ser presencia profética en medio de estos signos
de muerte, apoyar la organización comunitaria sin hacer acepción
de personas, colaborar con la formación de valores en los niños,
visitar los hogares para escuchar a las personas y ver su realidad,
compartir la Palabra en celebraciones vivas y familiares, sin
nada de triunfalismos y tratando de iluminar la realidad. Estas
ideas motivadoras se perfilan de manera singular en nuestro
XXII Capítulo General “En Misión Profética” y queremos hacerlas
vida en nuestra etapa formativa a las puertas del noviciado:
“Que nuestra Congregación sea siempre una escuela de auténtica
espiritualidad misionera desde la inspiración de Claret y nuestra
tradición”.
Nuestros
primeros pasos ya han dejado una huella en las personas, y ellas
mismas lo manifiestan: “ustedes vienen de una forma diferente
a hablarnos de Dios y ven en nosotros un signo de esperanza.”
En
cinco puntos queremos resumir nuestro propósito de presencia
en La Fraternidad:
1. Apoyar
la organización comunitaria sin pretender ser protagonistas.
Facilitar a las directivas formación que les permita desarrollar
mejor sus actividades.
2. Descubrir
que a pesar de las circunstancias de dolor, sufrimiento y angustia
no hay cabida a la desesperación. Somos mensajeros de esperanza.
3. Callar
para escuchar más. Dejarnos evangelizar.
4. Aprender
a leer con la comunidad los signos de los tiempos.
5. Ser
compañeros de camino como Jesús. Desarrollar nuestro itinerario
espiritual en el camino del Pueblo de Dios en La Fraternidad,
acompañando a todos y a todas, especialmente los más pequeños.
“El
Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar
a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación
a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad
a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.”
Sus
hermanos postulantes:
Freddy
Gerardo Ramírez Bolaños. Marco Antonio Rangel Guerrero.
NOTICIAS
BREVES:
NUESTROS
ENFERMOS
Mons.
Marcos Zuluaga
Mons.
Zuluaga ha tenido que ser intervenido para quitarle varias piedras
de la vesícula... Los doctores intentaron romper la piedras
y ensanchar los conductos biliares; no lo consiguieron del todo
y una piedra rompió el conducto... El peligro fue grave... y
la pronta intervención quirúrgica salvó a Monseñor... Después
de varios días de hospital, descansa en su habitación del Santuario.
Ya ha podido presidir la Eucaristía diaria.
P. Miguel Medel
El
día 12 de Mayo, Domingo, el P. Medel sintió un fuerte dolor
en el pecho al empezar la Misa de 6,30 am., avisó al Cardiólogo,
se puso una pastilla de “glicerina” bajo la lengua, según prescripción
médica y siguió celebrando las cuatro Misas restantes de ese
Domingo. Por recomendación del Doctor, se vino a Panamá para
verse con el Cardiólogo del Hospital San Fernando.
Visto
el cardiograma, el Doctor dispuso la hospitalización inmediata
y en “cuidados intensivos”. Se intentó ensanchar las coronarias,
pero no se pudo hacer nada... El pronóstico fue inmediato: “Hay
que hacer operación y ponerle varios ‘by pass’. La operación
es costosa”...
Como
el Padre trabaja como capellán del Hospital Amador Guerrero
de Colón, el Hospital del Seguro lo acogió en Panamá y el Dr.
hizo la operación el día 21 de Mayo. Puso cuatro ‘by pass’.
Los donadores de sangre superaron las ocho “pintas” necesarias...
La recuperación es buena en estos pocos días de operado...
Les
deseamos pronta recuperación a ambos.

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