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Carta Centroamericana

Setiembre 2001

 

 

 

JOSE PALAFOX MUÑIZ, CMF.

Nació el 5 de Agosto de 1910 en Concepción del Oro, Zacatecas, México.

Profesó el 24 de Agosto de 1929

Ordenado Sacerdote el 29 de Mayo de 1937

Murió en Panamá el 6 de Agosto de 2001

 

Como buen mexicano, hasta el último día (para ser más preciso hasta el día anterior a su muerte, día que cumplía 91 años) se llenaba de gozo, sonreía y cantaba:

"Ay, ay, ay, ay... canta y no llores

porque cantando se alegran,

cielito lindo, los corazones".

Podríamos iniciar esta necrología con estos versos-canción, como un resumen de su vida. Desde la cuna, cuando se los oía cantar a la tía, hasta su muerte, que los escuchó de labios del P. Provincial.

 

 

 

 

Ay, ay, ay, ay...!

Dolor desde la cuna

José quedó huérfano de madre el día de su nacimiento. No pudo disfrutar ni de la presencia, ni de los arrullos maternos. El papá, viudo y con un recién nacido, recurrió a una hermana que vivía en San Antonio, Texas, Estados Unidos. La tía se encargó del sobrino... y el papá volvió a su trabajo en México.

José fue creciendo entre los "Chicanos", aprendiendo a decir las cosas con dos palabras distintas: inglesa y castellana. Ambas lenguas dominaba perfectamente.

Empezó su educación primaria en nuestra escuela parroquial de San Antonio, con muy buenas notas, y sirvió de acólito en la iglesia. Al contacto con los Claretianos, fue despertando la vocación religiosa; y un buen día llegó a San Gabriel, jardín donde florecían copiosas vocaciones claretianas. Cuando la Congregación adquirió la residencia de Compton, California, llevaron allá a los Aspirantes, entre ellos a José Palafox. Aunque nuestro mexicanito dominaba perfectamente el inglés y el castellano, tuvo que hacer más uso del primero y no tenía con quien practicar el segundo; eso hizo que fuera olvidando su lengua materna.

En Mayo de 1927, el P. José Correa, panameño, se unía a los Estudiantes de USA para estudiar latinidad. Fue con el Estudiante Correa con quien puso al día su idioma. Hoy el P. Correa vive en la Residencia Claret de Panamá y nos puede contar sus experiencias con el P. Palafox; dice:

"Era muy aplicado, siempre amable y cariñoso; era quien cortaba el pelo, nos enseñaba los juegos de fut y otros; también nos enseñó a manejar; me sirvió de guía en todos los quehaceres del Seminario; ya que el P. Milagro, al conocer sus cualidades de sencillez, humildad y servicio, lo puso como mi protector. Palita, como le llamábamos, nos daba a todos ejemplo de humildad y devoción. El era de un curso superior al mío; pero, como yo era mayorcito en edad, los superiores me prepararon para que hiciera dos años en uno. Así que hicimos juntos el Noviciado y cursamos los estudios de Filosofía, Teología, Moral y Derecho Canónico. Siempre estuvimos juntos.

El día 22 de Mayo de 1937 fuimos ordenados de Sacerdotes por el entonces Arzobispo de Los Angeles, Mons. John Cantrow; con nosotros se ordenaron también los Padres George Sturm y Leonard Cuéllar. Era nuestro Superior el P. E. Herrán, quien nos destinó como profesores de varias materias a nuestro Seminario de Silver Peak. Después de varios años juntos, nos separamos: él fue destinado a Phenix y a mí me destinaron a San Gabriel. Más tarde, en 1944, yo vine a Panamá y lo perdí de vista.

Pero volvimos a juntarnos otra vez en la Parroquia del Carmen de Colón, Panamá. El P. Palafox misionaba en varios pueblos de la carretera Panamá-Colón; yo laboraba como coadjutor en la Parroquia del Carmen.

Nos volvimos a separar en 1966 cuando fui destinado a El Salvador y de nuevo nos juntamos en la Parroquia de El Valle, Panamá, en 1969, cuando los Misioneros de Castilla se hicieron cargo de parte del Vicariato de Darién y Palafox salió de Colón. Pasamos varios años juntos; después fue destinado a Costa Rica, Colegio Claretiano de Mercedes de Heredia, y nos separamos por otros cuantos años. Por fin llegó a esta Residencia Claret de Panamá, con la salud un tanto quebrantada, donde hemos convivido los tres últimos años.

Nunca perdimos el cariño que nos unió desde nuestros tiempos de Seminario. Siempre lo he sentido humilde, sencillo y piadoso.

A su muerte, el P. Superior, Vicente Gil, que sabía de nuestra amistad por tantos años conservada, quiso que fuera yo quien le hiciera la "recomendación del ama". Murió como una palomita; Dios que lo había creado y llamado a ser Misionero del Corazón de María, le conceda el premio de la Vida."

 

MISIONERO EN DARIEN

El P. Correa nos ha contado su amistad personal con el P. Palafox a través de toda la vida. Intentaremos ahora recoger algunas espigas a lo largo de la Historia de la Provincia.

El día 29 de Junio de 1945 se recibían de USA los cambios trienales.

La Comunidad de La Palma quedaba constituida así:

Superior P. Ricardo Velasco

Consultor 1º P. Juan Errasti

Consultor 2º P. Palafox

El P. Errasti repite destino. No es un lugar fácil. No hay comodidades ni alicientes humanos para ir o permanecer allá. Sin haber llegado todavía los otros dos compañeros, el P. Juan Errasti,

"sumamente agotado física y moralmente a causa del trabajo de estas misiones, pide ser trasladado a U.S.A."

El día 8 de agosto, de 1945, a las 5 p.m. se embarcó el P. Ricardo Velasco, nuevo misionero, con rumbo a La Palma y El Real a fin de celebrar allí, el día 15, la fiesta de Ntra. Señora de La Antigua. Se detuvo 2 horas en La Palma el día 9 al medio día, siguiendo hasta El Real.

"Impresión personal. Llego al Darién con el cargo de Superior y la esperanza triste de ser un misionero solitario en esta región. El primer consultor, R.P. Juan Errasti, agencia su pasaporte para ir a los EE.UU. El R.P. Palafox, que debe venir pronto, tendrá que aclimatarse en Panamá."

El 9 de Diciembre se encuentra el P. Velasco con el P. Palafox en la Comunidad de Panamá. Ambos viajan a La Palma.

"El Padre Palafox celebró en La Palma la fiesta de Navidad regresando de nuevo a Panamá. Se encargó de repartir distintos juguetes entre los niños."

Durante el mes de febrero sale en gira misional a Pinogana, donde celebra la fiesta patronal: Ntra. Señora de la Candelaria; trae muy buenas impresiones, aunque no tuvo confesiones ni comuniones durante la fiesta. Visitó también Yaviza y El Real. A finales de Febrero vuelve a Panamá para hacer los Ejercicios Espirituales y asistir a las Conferencias que da el Muy Rdo. P. Provincial.

Por lo que nos va contando la Crónica de Darién, el P. Palafox se encarga de los pueblos del alto Tuira y Chucunaque; porque retorna a Yaviza en Marzo, para la fiesta de San Francisco Javier. Aprovecha para visitar El Real y Pinogana.

En Abril vuelve a Panamá con el fin de ir a San Miguel de las Perlas a celebrar la Semana Santa y visitar los pueblos del archipiélago.

Junio de 1946.

El R.P. Palafox regresó de San Miguel y Panamá, visitando Yaviza y El Real. Celebró la fiesta de San Antonio en Chepigana en donde administró 4 primeras comuniones, con procesión y bautismos.

El P. Palafox a su regreso de Chepigana y después de algunos días de permanencia en La Palma, partió a Comoganti con el fin de asistir a las fiestas patronales de San Pedro y San Pablo. Volvió muy bien impresionado de sus habitantes.

Julio de 1946.

El día 13 salió el Padre Palafox para Pinogana y Yaviza con la lanchita de la misión, a celebrar las fiestas de San Enrique y Virgen del Carmen respectivamente. Regresó el miércoles día 17, para salir rumbo a Panamá el día 19. Lleva la idea de acompañar a Monseñor Preciado en su gira a San Miguel de Las Perlas.

Monseñor Preciado desiste de su gira a San Miguel y el Padre Palafox permanece en Panamá.

Septiembre de 1946.

El día 17 de Septiembre se trasladó a Garachiné el R.P. Palafox con el fin de celebrar la novena y fiesta de Ntra. Señora de las Mercedes. De aquí partirá a San Miguel para celebrar las fiestas patronales y Ntra. Señora del Rosario. La lanchita San José además de llevar al Padre Palafox va con el fin de traer al Doctor Bendaña, el cual fue traído de Panamá por el Hno. Pedro Martínez.

Llegó también a La Palma el Padre Palafox de Panamá y San Miguel. Desde este punto hubo de regresar a Panamá en una pequeña embarcación con bastante riesgo.

Parece que el P. Palafox pasó largo tiempo yendo y viniendo de San Miguel a La Palma y viceversa, según leemos en el libro de Crónicas. En Diciembre dice:

El P. Palafox sigue en San Miguel y Taboga

Y en Enero de 1947.

El Padre José Palafox regresó a La Palma, permaneciendo 15 días y regresando nuevamente a Panamá y San Miguel con el fin de preparar la Visita Pastoral de Monseñor a San Miguel. Aproximadamente se han repartido 60 comuniones en San Miguel.

Febrero de 1947.

El Hno. Martínez se dirige a Panamá a reponerse de su malaria y practicar los ejercicios espirituales. Esto mismo realiza el P. José Palafox. Por no abandonar la casa fue imposible el viaje del P Ricardo Velasco con idéntico fin.

Abril de 1947.

El Padre José Palafox se hizo cargo de la casa en ausencia del P. Ricardo Velasco quien, después de celebrar la semana santa en Chame, tomó a su cargo hasta finales de junio la parroquia de San Carlos con sus filiales; suplió por un mes al P. Bernardino Gómez, cura de Antón.

Un corresponsal de "La Nación" lanzó un suelto injurioso por no haber asistido los Padres a la Semana Santa de San Miguel. La Junta Católica desacreditó su escrito lamentando no obstante la ausencia del Padre.

Mayo de 1947.

El Padre José Palafox celebró en Río Congo la fiesta de la Santa Cruz en cuya ocasión bendijo una lancha del señor Timoteo Vivero.

También celebró la fiesta de San Isidro en Setegantí. Luego visitó la isla de Saboga con el mismo fin.

Junio de 1947.

El Padre José Palafox celebró la fiesta de San Antonio en Chepigana; también celebró la fiesta de San Pedro y San Pablo en Camogantí. A todos estos pueblos se dirigió con la lancha de la misión "San José". A fines de mes regresó el Padre Ricardo Velasco.

Julio de 1947.

EL R.P. José Palafox fue a Panamá con el fin de predicar la novena del Carmen en Pocrí de Aguadulce. No fue sin embargo, pues lo remplazó el P. Manuel Prada.

Agosto de 1947.

El P. Palafox sigue en Panamá.

Por todo esto, siguiendo las páginas del libro de Crónicas, nos vamos dando cuenta de la actividad de los Misioneros de Darién, con sus desplazamientos por los ríos caudalosos y sus viajes –peligrosos siempre- por el mar. El Visitador General, P. Martínez lo reconocerá, en el Acta de Visita, a nivel general y el P. Velasco, al término del trienio, lo recalcará refiriéndolo al P. Palafox. Aunque las dos notas son breves, dicen todo lo que se puede decir de las labores sacrificadas de los Misioneros:

Visita General. La Palma, Darién.

En esta crónica se encuentran los actos heroicos a cada paso; sólo que por lo acostumbrado ya no llaman la atención de los que viven en este ambiente. No puedo menos de admirarme de vuestros trabajos y sacrificios en bien de las almas. Deploro únicamente que en muchas ocasiones no sea el cronista más extenso en la narración de los hechos y más detallista; se le pasan, en esa comisión con que escribe, muchos hechos muy dignos de la historia y que sirvan de estímulo a los futuros misioneros...

5 de sept. de 1947

Alfredo Martínez, cmf.

Visitador General Delegado.

Francisco Ciurana, cmf.

Secretario de Visita

Julio de 1948.

El día cinco partió rumbo a su nuevo destino de Nombre de Dios, el R.P. José Palafox. El Padre Palafox ha visitado durante estos dos años últimos casi todos los pueblos del Darién y las Perlas, cayendo sobre sus hombros el peso de expedicionario. Ha trabajado cuanto su constitución y carácter le han permitido, mereciendo el bien de todos.

 

 

MISIONERO EN NOMBRE DE DIOS

Canta y no llores...

Si Darién es tierra inhóspita, Nombre de Dios no se queda a mucha distancia. A los ¡ayes! primeros habrá que añadir los lloros de ahora.

Repasando la Crónica de Nombre de Dios vemos que el P. José Palafox llega a esa Casa el día 27 de Julio.

Julio 27. Llegó a esta casa el P. Palafox en calidad de súbdito y ministro único. La demora en llegar a ésta fue debida a que el superior de La Palma (Darién) ordenó que no saliera hasta no llegar el Padre nombrado a esa comunidad.

El P. Evaristo Salas, que estaba nombrado Superior de Nombre de Dios, llegaría todavía más tarde. O el trabajo en Nombre de Dios no era suficiente para los anhelos misioneros de los dos Padres, o los recuerdos de la Misión anterior eran muy fuertes y atrayentes; porque el ocho de Diciembre sale el P. Palafox a celebrar la fiesta de la Inmaculada en Taboga. Portobelo estaba en aquel tiempo, igual que lo estuvo más tarde, en "Entredicho" y los Padres no lo visitaban. Era el pueblo más importante de la Costa Arriba, aunque la residencia estaba en Nombre de Dios por ser más céntrico.

No tenemos datos de las actividades de los dos Misioneros en Nombre de Dios, porque

"por orden del P. Provincial, Rdo. P. Macrino Niño, los libros de esta comunidad fueron entregados al Padre Jesús Serrano de Cristo Rey, para su examen; quien los devolvió en febrero del año 1952.

Sabemos algo de las andanzas de estos dos Misioneros, por las Crónicas de Colón. El P. Evaristo Salas se movía por el interior de la República. Y el P. Palafox residía en Nombre de Dios y visitaba los pueblos vecinos. Varias veces fue a Colón en busca de películas de cine, que luego proyectaba en los pueblos para poder vivir y realizar las obras materiales en Nombre de Dios. Una nota, casi lo único que encontramos en la Crónica de esos años, lo explica todo:

El P. Evaristo Salas y el que suscribe, deseamos hacer constar lo que no podemos dejar pasar en silencio sin perjudicar los intereses de la Provincia de los EE. Unidos. La iglesia de N. de Dios al llegar nosotros (P. Salas y Palafox) la encontramos sin ventanas, sin puertas, sin marcos, gran parte sin repellar, y la pared que da al curato sin terminar. Los Padres que nos sucedieron podrán decir que la encontraron con ventanas, con puertas, ocho bancas nuevas que no son cualquier cosa, repellada, pintada por fuera y por dentro y la nave central con su piso de cemento pulido.

La obra se llevó a cabo con las ganancias procedentes de la predicación en los pueblos del "interior" por el P. Evaristo Salas y las entradas del cine en Nombre de Dios.

Al pueblo se le debe el crédito del costo de las bancas que las pagaron con el remanente de la fiesta del año 1950 y 30.00 balboas remanentes de la fiesta del 1951.

El pueblo, como pueblo, no cooperó.

P. José Palafox, cmf.

Marzo 3 de 1952."

Julio 1951. Nuevo Gobierno local. A primeros de Julio llegaron las noticias de los destinos y cambios del Gobierno Local. El R.P. Evaristo Salas era destinado a la comunidad de Cristo Rey con el cargo de Consultor 2° y Misionero del Archipiélago de las Perlas; y el R.P. José Palafox también con el cargo de Consultor 2° a la Catedral de Colón. Para reemplazarlos fue nombrado como Superior y Ministro el R.P. Roberto T. Alvarado, y Consultor el R.P. Pedro Villar, que había de venir de Gijón (España)

 

 

MISIONERO DE LA CARRETERA COLON-PANAMA

 

Cantando se alegran, cielito lindo, los corazones...

Será ésta, la etapa más larga de la vida misionera de Palafox. Llega a Colón como Consultor Segundo el día 20 de julio de 1951. El P. Palafox, al tomar posesión el nuevo Gobierno local, (P. Aureliano Díez como Superior, P. Román como Consultor Primero, P. Palafox como Consultor Segundo y el P. Fernández como Ministro), recibe el encargo de cronista.

Es curioso; casi siempre los cronistas de las casas relatan, con lujo de detalles, sus propias hazañas apostólicas; es normal, pues las tienen más conocidas; en el caso del P. Palafox apenas si sale mencionado. Sin embargo hay una constante y es que siempre que sale su nombre, que no sea la firma mensual de la Crónica, es como Misionero de Puerto Pilón, San Juan de Pequeñí, María Chiquita, Nuevo San Juan. Eso nos demuestra que ya desde 1951 el P. Palafox estuvo encargado de los Pueblos de la Carretera, hasta que en 1969, cuando los Misioneros de Castilla tomaron la parte atlántica del Vicariato de Darién, pasó a Aguadulce.

En Julio de 1953: el P. Palafox tuvo que ser atendido en el hospital de una infección pulmonar y durante los tres meses de completo reposo fue atendido por las Hermanas: Siervas de María..

En Octubre de 1953suplió al Párroco de Las Tablas.

En Julio de 1954 aparecen los cambios de los Gobiernos locales: el P. Palafox fue destinado a Nombre de Dios como Superior y Ministro; le acompañaba en esta Casa Misión el P. Rafael Chen.

El día 8 salieron a luz los nuevos cambios. Según aparece en la Crónica de Nombre de Dios, el día 13 de julio de 1954

llegó el P. Rafael Chen, de la comunidad de Colón, embarcado en "Mis Amigos", y con destino a esta misión de N. de Dios. En la misma lancha vino la lista de los nombramientos de gobiernos locales para el trienio 1954-1957, confirmando el telegrama del día 8. A la comunidad de N. de Dios son destinados los Rdos. PP. José Palafox, Superior y Ministro, y Rafael Chen, Consultor. El P. Palafox no ha podido embarcarse para tomar posesión de su cargo por encontrarse enfermo en Colón, bajo un tratamiento médico.

Aunque estaba destinado como Superior a Nombre de Dios, sigue el P. Palafox como cronista de la Catedral de Colón hasta el día 7 de Noviembre de 1954, en que sale hacia Los Angeles para recuperar su quebrantada salud.

Hay una carta, fechada el 21 de Noviembre en San Antonio, dirigida al P. Lobejón: "... ahora que me encuentro con más reposo, le dirijo estas líneas para explicarle cómo fue que no me despedí de V. Rcia. ... ...Ni que decir de la esmerada atención de los Padres de las comunidades de Fort Worth y de San Antonio, donde me encuentro en estos momentos... ...Ya tuve la alegría y satisfacción de saludar a mi tía, más sufrida y resignada que yo..."

Esto se repetirá más tarde, pues el 29 de Junio de 1965 escribe al P. Aguirre: "...aunque todavía tengo citas con el médico y estoy tomando algún medicamento, esto se puede atender también en Panamá. Así que apenas termine de arreglarme unas muelas que me estaban molestando, recogeré mis bártulos y a Panamá nos iremos..."

Durante la ausencia del P. Palafox se pierde la Crónica en la casa de Colón y no se reanuda la de Nombre de Dios. El P. Román escribirá más tarde:

Salidos los dos Padres, Roberto Alvarado y Domingo Lomba, de esta casa el día 18 de julio de 1954, quedó roto el hilo de la crónica de esta casa hasta el 19 de mayo de 1956 en que se reanuda de nuevo al restablecerse la comunidad con el nombramiento del P. Antonio Mª Román, como Superior y Ministro, y Domingo Pascual como Consultor.

Razón de esa laguna en la crónica es que de los dos individuos nombrados como sucesores del P. Alvarado y Lomba, Padres José Palafox y Rafael Chen, permaneció éste atendiendo la misión desde el 18 de julio hasta principios de febrero de 1955. El Padre Palafox ni llegó a tomar posesión de su cargo de Superior, por razón de enfermedad, y el P. Chen ni se preocupó de coger el libro de la crónica; así que me toca a mi reanudar lo que va a ser la historia de esta casa.

En el mes de Octubre de 1955 aparece el P. Palafox, según la Crónica de Colón, en San Carlos, supliendo al Párroco durante ese mes. ¿Estuvo en Los Angeles todos los últimos 11 meses?

La enfermedad es algo natural en Palafox. Las operaciones se van sucediendo de tanto en tanto, con el agravante de que la anestesia no le hace total efecto y tiene que soportar, semi dormido, el dolor. No obstante la alegría salta de su corazón a través de la música ranchera.

Los pueblos de la carretera son testigo del esfuerzo del Padre por llevar la música a todas las capillas. Lleva en el carro un "armonium" para ensayar los cantos religiosos en cada pueblo. Forma un coro que lo acompañará todos los Domingos en las Eucaristías. La Señora Millard será la organista y directora del coro.

El Asilo de ancianos de Puerto Pilón y Buena Vista serán los dos lugares de residencia constante, aunque formalmente su casa sea la Parroquia del Carmen en Colón.

Labor callada, hasta la voz le fallaba y quedaba imperceptible, pero eficiente, pues tenía un lenguaje más cautivador: la dulzura de carácter y el amor a todos.

Como resumen de la labor desplegada por los pueblos de la Carretera, y como signo del amor que dispersaba a su paso, recogemos las líneas que el Diácono casado, George S. Millard B, hijo de la organista y directora del coro, escribió para el Boletín Arquidiocesano:

 

HOMENAJE POSTUMO AL P. JOSÉ PALAFOX

 

D. José, como solíamos decirte, toda la gente. Diáconos, Presbíteros y Obispos que nos reunimos en el Santuario Nacional el día de tu funeral, llegamos allí por ti. Lo que vimos entonces sólo eran tus restos y los honramos. Pero tú, Don José, estabas allí, eras el que nos reunía una vez más. Con frecuencia, allá por los años 50, 60 y 70, Pilón, María Chiquita, Sabanitas, Buena Vista y en tantas otras que escapan a nuestro recuerdo, nos reunías para orar, para reflexionar la Palabra de Dios, para imprimir en nuestras almas la savia del conocimiento y el debido actuar del cristiano de hoy.

Esta era tu vocación de sacerdote y tu gracia como hombre de Dios. No fuiste un ermitaño, fuiste un pastor para un pueblo. Allí estuvimos para atestiguar que has sido un buen pastor.

No somos lo que tú anhelabas en tu buen corazón, porque nos hace falta esa gracia de la que tú estabas consagrado; pero fuimos a tu funeral para recogernos en oración y recoger una herencia, la herencia moral que nos dejaste.

Tuviste una hermosa vida. Muchos de nosotros ignoramos el reverso de esta bella y ejemplar vida; la soledad, la impresión de que perdías el tiempo, de malgastar fuerzas, de correr tras el viento, las críticas de toda clase y de todas partes, los sufrimientos físicos, la plegaria aparentemente sin respuesta, jamás una queja por difícil que fuera... Pero supiste suscitar mucho afecto, amistad y estima, dándole mucha felicidad y valor a mucha gente conocida. Muchos matrimonios te recordarán por tu desinteresada ayuda y acompañamiento en sus momentos difíciles. Pero, "los que siembran entre lágrimas, cosechan entre cantares".

Nosotros somos tu mies, el campo que cultivaste. ¡Bendito sea Dios! que nos trajo de San Antonio, Texas, a este mexicano para misionar en Panamá. Que Dios te conceda la palma de la victoria y el lugar para los elegidos, entre sus santos y bienaventurados. Que Dios nos conceda también a nosotros en todo tiempo y en todo lo que hacemos, sembrar, sembrar en todos los terrenos, sin desanimarnos, porque la vida, nos dice Jesús, es más fuerte que las piedras.

Don José, probablemente no te diste cuenta del maravilloso testimonio que nos has dejado: eras un hombre de aquí abajo y de allá arriba. Con sencillez trabajaste para que supiéramos que el cielo y la tierra estaban juntos en tu fe y en tu vida.

Amaste a Panamá, la convertiste en tu tierra, amaste sus tradiciones, gustaste de las alegrías de la vida panameña, porque lo viste como un regalo que el buen Dios te concedió, porque tu amante corazón se forjó para servir, servir a los pobres, servir a los que nada tienen. En fin: hijo del Misionero Claret, en el Inmaculado Corazón de María.

Tu fe, Padre Palafox, era un árbol sólido, de raíces bien fijas en la tierra y su follaje ofrecido al sol. Tu fe en Jesucristo, hijo de Dios e hijo del Hombre, de nuestra casa y de la casa del Dios.

Quisiera que recogiéramos todos esta herencia, no separar el cielo y la tierra, lo real y lo ideal, Dios y los hombres. Sobre todo nosotros, tus hijos, que esperamos en la vida futura.

En tu funeral experimentamos aparentemente una derrota de la vida; pero recordamos que la muerte de Jesucristo fue una derrota, pero Cristo está vivo y está en cada uno de nosotros y El nos habla de vida, de luz, de renacer. Sabemos que es así, aunque nos cueste aceptarlo. Vemos que nos hace falta otro José Palafox, misionero, para reunirnos e imprimir en cada uno de nosotros lo que necesitamos para ser cristianos: misioneros y dignos hijos de Dios.

 

DESTINOS DIVERSOS

... Cielito lindo...

El Valle y Aguadulce:

Qué más se puede desear? La vida de Palafox tiene muchos detalles misioneros. Empezó con la enseñanza en USA, continuó predicando en Darién, Islas de las Perlas, Nombre de Dios, pueblos de la Carretera... Sermones apagados en la voz física, pero encendidos en el amor. Los casi 30 últimos años, Palafox se dedicó a hablar al oído del penitente.

Cuando pasó a El Valle de Antón, Coclé, Panamá, el año 1969, ayudaba en la Parroquia central y atendía alguna capilla cercana. Más tarde, en Aguadulce, siguió el mismo camino; pero la voz se debilitaba, la gente no le oía cuando decía la Misa y fue reduciendo su ministerio al confesionario. Los demás Misioneros estábamos tranquilos y seguros de que los penitentes tenían un buen confesor. Así lo fue demostrando Palita a través de los años.

A Managua:

Pero en los cambios de 1977 el P. Palafox fue destinado a la Comunidad de Managua "para trabajar como coadjutor de la Parroquia de Guadalupe – Corazón de María", según la carta de destino fechada el 15 de Diciembre de 1977.

Al poco tiempo, con carta del 21 de Marzo de 1978, el Padre escribe al Provincial:

" ...En los pocos días que llevo aquí me he dado cuenta que no soy el indicado para este puesto. Cierto es que los Padres me tienen consideración, lo agradezco. Pero no se puede estar así tanto tiempo.

Los Sábados y Domingos de ordinario ya hay aquí un tren de oficios al que hay que sumar lo inesperado. Se acumula todo por la tarde y seguido: funerales, rosarios, misas cantadas, bautismos, Eucaristías catecumenales, etc. Ni Natá ni Aguadulce se puede comparar con esto!!! Ya tuve una experiencia los tres días que el P. Ruiz se fue a una convivencia. Mi voz, mi garganta no soporta este trajín..." Y termina la carta con un "espero que así como manifesté mi disponibilidad (aunque equivocado) así remediará Ud. Mi situación."

Colegio de Mercedes, Aguadulce, Colegio de Mercedes:

El 27 de Mayo le comunicaba el P. Secretario Provincial su destino al Colegio de Mercedes de Heredia. Su trabajo primordial: atender las confesiones de los estudiantes. Ahí, calladamente, terminó el trienio. A finales de 1980 fue destinado otra vez a Aguadulce. Regresaría al Colegio de Mercedes al trienio siguiente, 1983-1986. Sería su último destino. Se aclimató a Costa Rica, a su Colegio Claretiano, a sus muchachos... Con los jóvenes notó que recobraba juventud y se animó a pedir un viaje especial:

Con fecha de 10 de Mayo de 1987 escribía: "En cumplimiento de lo prescrito escribo esta misiva para informarle que hace tres años en mi último viaje a los EE. UU., pensé que esa sería mi última visita y heme aquí todavía de pie y caminando y pensando de nuevo que ésta sí será mi última. Pero mirad que hablando con uno de los nuestros me pregunta: ‘Alguna vez ha estado en España, en Roma, en... en...? Y le digo: mira que ni siquiera en Vich, que se dice pronto, ni en Sallent, ni en Manresa, ni Montserrat. Y te diré más. Todos mis compañeros de Ordenación fueron a España en ocasión de la Canonización del Fundador. Había que pagar una cuota. Valtierra se ganó la lotería y al P. Correa se la pagó Arnulfo Arias, mientras yo en el Darién apenas tenía para los viajes a Panamá y vuelta. ‘Pues, pídelo", me dice mi interlocutor: ‘ahora en ocasión de tu 50enario’. ¡Bueno!, dije yo: ¡aunque esto es insólito podría probarlo!

Sin embargo, en caso de concesión, haría por combinar para si posible al regreso pasar por Fort Worth, Texas, mi primera Parroquia donde todavía tengo conocidos a quienes bauticé y casé. Que si no, optaría tan sólo por ir a los EE. UU.

¡En Espera!

Se le concedió el permiso deseado para "...visitar Vic y los lugares claretianos. Sobre todo al cumplir 50 años de Sacerdocio y trabajo misionero en lugares de Sacrificio". (Carta del P. Provincial del 27 de mayo de 1987) No hizo el viaje a España. Celebró sus 50 años de Sacerdote entre los jóvenes estudiantes del Colegio. Al cumplir los 60, quiso animarlo el P. Correa para ir los dos a celebrarlos en el mismo lugar de la Ordenación. Ya las fuerzas le iban fallando: Fue el P. Correa, pero el P. Palafox se quedó en casa.

FINAL

Un cáncer le estaba comiendo las entrañas, los doctores le pronosticaban unos pocos meses, no se quejaba; siempre con una sonrisa, en los labios una filarmónica con notas mexicanas.

Llegó a Panamá, Residencia Claret, hace tres años. En la maleta quedaron unas cuantas cosas; no muchas porque no tenía nada superfluo; pero no se quedó la "chuflaina", como cariñosamente le decíamos. Tenía que alegrar los cumpleaños de todos: al empezar el día, "laudes de la mañana", y en la comida. La última vez que sonó esa filarmónica fue el día 5 de agosto de 2001, el día que cumplía 91 años el P. Palafox. El P. Provincial le tocó: "Estas son las mañanitas..." Nadie esperaba que al día siguiente se iría a continuarlas en el cielo.

El P. Jesús Aramendia escribió estos delicados pensamientos

 

PALITA

Como Flor aromosa

  Por Darién tu memoria
tu vida era,   y aroma queda,
que sutil trasmanaba   y en Colón y Aguadulce
suaves esencias.   brillan tus huellas
     
Tus palabras brotaban  

Te nos fuiste, Palita,

claras y frescas,  

tras las estrellas,

cual de la fuente el agua  

a la ciudad de Dios

simple y pequeña.  

premio y herencia.

     

La humildad y el amor

 

Que al son de tu "Chuflaina"

y tu pobreza

 

siempre haya fiesta,

caminaban, Palita,

  en tu "cielito lindo"
siempre a tu vera.   tu patria eterna.
     

Tu "evangelio" era voz

   

sin son apenas,

   

como rica semilla

   

que entra en la tierra.

   
     

Recopiló los datos

José Sentre, cmf.

Secretario Provincial

 

 

 

 

 

 

 
   
 

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