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NOTICIAS DE CENTROAMERICA 
 
Septiembre 1998
 
 
 
 
 
Los amigos nos hicimos más amigos  

 

El jueves, 22 de octubre, los Misioneros Claretianos y los amigos de los Claretianos nos reunimos en el Club de Golf para celebrar los 75 años de la llegada del P. Antonio Anglés a Panamá. También porque ese mismo día se abría el cincuentenario de la inauguración del Santuario Nacional. Dos acontecimientos que coinciden en la misma fecha: 22 de agosto.  

A las 8 de la noche en P. Lamberto Picado, Párroco del Santuario, dio la bienvenida a 300 personas amigas; entre ellas el Sr. Nuncio de S.S., el Arzobispo de Panamá y su Auxiliar, los Párrocos vecinos, un biznieto –con su esposa- del General Obarrio, el que regaló los terrenos para construir el Santuario y casa cural, y cuatro supervivientes que trabajaron con el P. Manuel Prada codo con codo en la recolección de dólares para pagar mano de obra y materiales.  

No se alargó mucho... Luego pasó el turno al P. José Sentre que presentó una reducida historia de los orígenes claretianos en Panamá; dijo:  
 

LA CONGREGACIÓN CLARETIANA EN PANAMÁ  

 

Antecedentes:  

Hasta el 14 de diciembre de 1925 toda la república panameña constituía una sola diócesis. Territorio excesivo para un solo prelado con sus 75.650 Km2 y 340.000 habitantes regados por la diócesis con un promedio de 4.4 habitantes por km2. Y lo más preocupante no era esto, sino la carencia de comunicaciones. No existía una carretera ni un camino carretero. No había más vías de comunicación que senderos de bosque, caminos de playa, cayucos de vela y remo y acaso algunas lanchas bananeras, raras y sin regularidad alguna.  

Pero existía otra dificultad todavía más grave: la diócesis apenas contaba con sacerdotes, y los religiosos eran escasos.  

Siendo la diócesis de Panamá sufragánea de la archidiócesis de Cartagena en Colombia, Mons. Rojas llevó a la Conferencia episcopal su inquietud en una de sus reuniones.  

Allí conoció al Prefecto Apostólico de Chocó, el Claretiano Mons. Francisco Gutiérrez, y al P. Antonio Anglés, también claretiano. 

El fundador.  

El P. Antonio Anglés había nacido en Tarragona, España, el 9 de julio de 1884.  

Recibió la ordenación sacerdotal el 5 de junio de 1909.  

Al año siguiente fue destinado a las misiones de Chocó (Colombia).  

El 29 de junio de 1923 se le comunica su destino para fundar en Panamá.  

Se embarcó el 19 de agosto en un carguero alemán en Cartagena, llegando a Colón el día 21. Los Hnos. de La Salle le dieron hospedaje aquella noche y al día siguiente lo acompañaron hasta el tren, incluso le pagaron el pasaje.  

El primer claretiano que llegó a fundar en Panamá fue el 22 de agosto de 1923.  

Después de unas entrevistas con Mons. Rojas, en un clima de cordialidad, el día 29, seguro el P. Anglés de que las cosas marcharían a pedir de boca, enviaba a su provincial el siguiente telegrama: "Mande inmediatamente dos Padres".  

El 19 de septiembre llegaron de Colombia los PP.- Francisco Mariano Arias Rodríguez y Juan Punset Peiró: "el primero -según escribió el P. Anglés- de edad y asmático y que podía ayudar muy poco si no es con su virtud y santidad"; el segundo fue "la palanca de Arquímedes que sostuvo y alzó la fundación". Mons. Rojas les asignó como residencia y capilla la de Santo Domingo.  

   

Campo de apostolado  

Aunque monseñor ofreció la iglesia y casa de Sto. Domingo, entregó a los Claretianos: la Comarca de San Blas -Kuna Yala- con su zona costeña, toda la provincia de Darién, las islas del Pacífico: Taboga, Otoque y Archipiélago de las Perlas; además Colón y las zonas de Costa Arriba y Costa Abajo del mar Caribe, entre San Blas y la frontera con Veraguas. 

Campo de apostolado  

Aunque monseñor ofreció la iglesia y casa de Sto. Domingo, entregó a los Claretianos: la Comarca de San Blas -Kuna Yala- con su zona costeña, toda la provincia de Darién, las islas del Pacífico: Taboga, Otoque y Archipiélago de las Perlas; además Colón y las zonas de Costa Arriba y Costa Abajo del mar Caribe, entre San Blas y la frontera con Veraguas.  

  

Vicariato Apostólico  

Con la creación de la nueva jurisdicción eclesiástica, Panamá es Arzobispado con una filial: Vicariato Apostólico de Darién.  

Como primer Vicario viene de Estados Unidos, en enero de 1926, Mons. Juan Maíztegui a quien se juntarán otros nuevos Misioneros en la labor claretiana de la República panameña.  

El día 13 de marzo de 1926, llegó de Bogotá, el P. Isaac Salas, a quien un cronista calificó de "gran alhaja", y el pueblo llamaría "sacerdote magnífico". Pero se va a Colombia, a cambio, el P. Juan Punset, uno de los puntales de la fundación panameña. Como secretario del Vicario Apostólico vendría, en enero de 1927, el P. Francisco Ciurana  

En 1928 llegaron para el Vicariato los PP. Jesús Serrano y José María Berengueras. Con la llegada de todos estos Misioneros, afirma el P. Anglés, llenamos todo Panamá. 

Primeras actuaciones claretianas  

Copio unas frases, espigadas, del Boletín de la Congregación. Están firmadas por el P. Juan Punset en febrero de 1924:  

"El Ilmo. Sr. Obispo, Dr. Guillermo Rojas y Arrieta, lazarista, nos quiere y nos aprecia mucho y nos ha mostrado este amor y esta confianza teniéndonos hospedados en su palacio por más de quince días, corriendo todos nuestros gastos a sus expensas."  

"Nuestras ocupaciones por ahora son las siguientes; -el P. Anglés ha visitado las islas de Taboga y Otoque captándose las simpatías de sus moradores; el P. Arias ha dado clases al único seminarista que hay en la diócesis (recuerden que en 1924, toda la nación de Panamá era una sola diócesis); ha visitado todos los domingos a los presos de la cárcel, logrando confesar a bastantes de ellos y ha sido nombrado confesor ordinario de las Madres Betlemitas, a quienes también hemos de contar en el número de las bienhechoras de esta comunidad.  

"Al que suscribe le tocó vivir un mes largo en compañía del cura párroco de Santa Ana y dar clases de religión en una de las escuelas del gobierno.  

"El Sr. Obispo nos ha encargado la administración de las islas del Pacífico y de los pueblos enclavados en el golfo del Darién, que debemos visitar de cuando en cuando. Actualmente se encuentra nuestro padre superior visitando los pueblos del Darién, misión trabajosísima y muy arriesgada. Salió de Panamá a principios de enero y no regresará hasta mediados de abril.  

"A mí me tocó pasar las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes en las islas de San Miguel. Me recibieron con mucho entusiasmo, echando a vuelo las campanas y saliendo el pueblo en masa a recibirme en la playa. Les celebré la fiesta del Santo Cristo el día 15 de enero, les bendije y se plantó una gran cruz de madera en una isleta vecina. Dos días no pude celebrar Misa, porque se acabaron las hostias y no había en el pueblo harina para hacerlas.  

"En un pequeño barco de vela, pasando mala noche sobre cubierta y con muchos sustos, regresé a Panamá, viaje que nos costó veinticinco horas por falta de viento."  

  
Taboga. Brujas. Chimán.  

La isla de Taboga, quedó encomendada al cuidado del P. Juan Punset. Este Padre había llegado a Panamá el 19 de septiembre, y, sin apenas abrir las maletas, el día siguiente se embarcaba para dicha isla.  

Satisfechas sus obligaciones parroquiales en Taboga y en sus dos filiales de Otoque, penetraba en el Pacífico para cultivar el campo evangélico del Archipiélago de las Perlas, reducido de hecho a las islas San Miguel, Saboga y Casaya.  

En Saboga le atacó la fiebre hematúrica, de la que en aquel tiempo sólo se salvaban el 10 por ciento de los pacientes.  

 Del archipiélago se llegaba hasta Brujas y Chimán, Gonzalo Vásquez y Río Congo en la costa continental pacífica. En Brujas, por la noche, un vampiro le barrenó un dedo del pie y le fue succionando la sangre hasta dejarlo medio desangrado. Poco después se le apareció un tumor maligno en un costado, que le dio mucho que sufrir y merecer. 

Provincia de Darién.  

El primer misionero claretiano que entró por Boca Chica al caudaloso y majestuoso río Tuira para evangelizar las tierras darienitas fue el P. Antonio Anglés.  

"Visitó 18 pueblos durante los dos meses que duró esa expedición. Luego haría otras. El bisemanario "El Pueblo" dice del P. Anglés:  

  

Intensa labor de un sacerdote en la provincia del Darién.  

"De tal, con toda justicia, podemos calificar la que viene realizando en los tres órdenes: natural, intelectual y religioso, el R.P. Antonio Anglés, de la Congregación de los Padres Maristas (por del Corazón de María).  

"Un año cabal hace que tuvimos el honor y la dicha de conocerlo, y en las dos ocasiones que se ha acercado a la provincia darienita, ha visitado una, dos, tres, y hasta cuatro veces todas las poblaciones de la provincia: Garachiné, Jaqué, Taimatí, Mogocénaga, La Palma, Chepigana, Setegantí, Camogantí, Tucutí, El Real de Santa María, Yaviza, Pinogana, Boca de Cupe, Taboga, San Miguel de Balboa y Chimán de la provincia de Panamá.  

"Al verle cruzar el mar, manso o bravío, en pequeñas champas; montar a caballo, caminar a pie largas jornadas trepando difíciles montañas a todo sol o bajo chorros fuertes, que nosotros gráficamente denominamos "palos de agua", para sin darse tregua ni descanso, predicar y enseñar el catecismo durante el día y reunir en la noche el club de padres de familia, nos ha parecido contemplar en él a un perfecto caballero andante de la divina palabra.  

"Actualmente tiene entre manos las obras de las iglesias de Garachiné y La Palma, y las de su respectiva casa cural, de regulares dimensiones, más las capillas de Taimatí, Setegantí y Camogantí. Ha comenzado los trabajos de algunas y para todas ha conseguido ya reunir varios elementos.  

"A la región del Darién la llama en sus pláticas y conversaciones "nuestra amada provincia; y se interesa por sus escuelas, que visita; por sus iglesias, que llena de culto y esplendor; por sus campos y semillas, que bendice con fe; por sus ríos y mares, que conjura; por sus hogares, que santifica, y por todos sus individuos, que favorece y patrocina."  

(Luis Muñoz V. Pinogana, 1 de abril de 1925).  

  
Visitas y viajes  

Las visitas al Darién se fueron repitiendo 3 y 4 veces al año hasta 1931 en que se abrió en La Palma un centro misional estable. Nadie se imaginará que tales visitas lo fueran de placer.  

En mayo de 1925 el P. Punset visitó la isla penal de Coiba. Como recuerdo de la visita del misionero, el primer sacerdote que pisaba la isla, se levantó una cruz de 20 pies de altura. El P. Punset permaneció 16 días en ella.  

Visitas pastorales. Misiones.  

Uno de los planes de Mons. Rojas, al llamar a los claretianos, era poder contar con eficaces operarios evangélicos durante sus visitas episcopales a las parroquias de su jurisdicción.  

Los pueblos visitados fueron numerosísimos. La crónica nos ha conservado los nombres de La Chorrera, Guarumal, Arraiján, San Carlos, Chame, Penonomé, Las Tablas, Santiago de Veraguas, David, Parita, Pacora, Chepillo...  

Durante algún tiempo los Claretianos ejercieron la cura de almas en Natá y Soná, aprovechando esta oportunidad para misionar los pueblos cercanos.  
 

Primera imagen, novena y archicofradía del Corazón de María en Panamá  

Una actuación apostólica a la que los padres dieron particular realce fue la novena al Corazón de María, que por vez primera se celebró en Panamá en agosto de 1924, en la catedral, cuyo capellán era desde mayo de aquel año el P. Anglés, aunque desempeñaba su curato Mons. Quinzada, vicario General.  

"El Corazón de María izó allí de manera admirable y portentosa un pabellón hermoso. Se fundó la primera Archicofradía en esta República con los Infantes e Infantas... El día 13 de Agosto de 1926, bendijo el P. Salas la imagen del Corazón de María puesta sobre un altar a la parte del Evangelio en donde se le tributará culto".  

Todo esto culminaría con la Consagración de Panamá al Corazón de María (4.X.44) y la construcción del Santuario... (22.8.49)  

  
Lourdes de Las Sabanas, 1928.  

El 31 de agosto de 1928, se formó una comunidad en Las Sabanas integrada con los PP. Clemente Sáenz, superior, Francisco Mariano Arias, Manuel Puig y el Hno. José Benet. Se establecieron en una amplia casa de dos pisos, de madera, adquirida a las Hermanas de la Caridad, situada entonces "a media hora del corazón de la ciudad", que tenía a su derecha una iglesita dedicada a Ntra. Sra. de Lourdes, que el prelado elevó a la categoría de parroquia. Al caserón, en aquella zona apenas habitada, lo titularon "Villa Claret", y remozaron la antigua capilla que dio lugar a una iglesia que recientemente ha sido sustituida por la actual.  

En la entrevista que Mons. Rojas y el P. Anglés mantuvieron sobre este particular, el prelado, sin ambages ni rodeos, le expresó su plan de que se cuidasen los claretianos de toda la zona comprendida entre "Matasnillo y Pacora": Abarcaba los entonces pueblines diseminados por el bosque circundante de la capital: Las Sabanas, Pueblo Nuevo, Río Abajo, Las Lajas, Juan Díaz, Panamá Viejo, Cerro Batea, Casa Larga, Las Huacas, Chilibre, Agua Bendita, Agua Nueva, Buenos Aires, Pedregal, destacando San Francisco de la Caleta. Por supuesto que no había entre dichas rancherías más comunicaciones que senderos de selva. El tranvía terminaba en Lourdes de Las Sabanas.  

  
Parroquia de San Miguel de Calidonia, 1929  

La ciudad capital estaba dividida en tres Parroquias: La Merced, Santa Ana y San Miguel, administrada por un P. Salesiano. Un día de febrero de 1929, el P. Antonio Anglés, que se hallaba en San Antonio de Texas, recibía la siguiente orden telegráfica del Sr. Arzobispo:  

"Padre Anglés, Salesianos no siguen con la parroquia. Quedan ustedes encargados".  

La encomienda abarcaba también el Marañón y Guachapalí. 
 

Iglesia de Santa Teresita , 1930 

A fin de poder atender debidamente a la barriada de Guachapalí, consiguió el P. Anglés construir en la calle 20 E-bis una iglesia de 22m de largo por 10 de ancho, dedicada a Sta. Teresita del Niño Jesús, siendo bendecida por el Sr. Arzobispo, el 7 de noviembre de 1930. 

 Se deja Las Sabanas 

El día 1 de mayo de 1931, las dos comunidades -Las Sabanas y Santo Domingo- se fusionaban un una, domiciliada en Santo Domingo, bajo el superiorato del P. Anglés, con los PP. Arias, Mangado, Martín, Román, Salas, Prada y el Hno. Vilaró. 

San Francisco de la Caleta, 1933 

Durante el tiempo que los Claretianos estuvieron en Las Sabanas construyeron en San Francisco de la Caleta una iglesia que fue inaugurada el 2 de julio de 1933 por el Sr. Arzobispo, Mons. Maíztegui. Celebró la primera misa el P. Evaristo Salas. 

Medios de Comunicación Social. 

El 23 de enero de 1935 el superior claretiano y el agustino, P. Lapiaza, inauguraron la Hora Católica, por Radio Miramar. El día 6 del mismo mes "sale por primera vez, impreso en los Talleres Gráficos de la Capital, la revista "El Faro". 

  

Cristo Rey. 

En 1935 nos hacemos cargo de la nueva Parroquia de Cristo Rey los Misioneros Claretianos. Antes de entregarnos la parroquia Mons. Maíztegui consultó a algunos religiosos y sacerdotes seculares sobre si ellos aceptarían cargar con ella junto con la atención del hospital. La respuesta fue siempre evasiva: "es una parroquia sin porvenir... Aquello es una soledad... Si un día se edifica por allí va para largo..." 

El P. Jesús Serrano dejó escrito: "La parroquia de Cristo Rey... no la hizo para nosotros Mons. Maíztegui, y nos la entregó porque no encontró quien la quisiera recibir, pues era considerada sin fin ni objeto." 

De toda la labor de los Claretianos en Cristo Rey, resaltaré dos cosas: 

La atención del Hospital Santo Tomás:   P. Florencio Valtierra. 

La construcción del Santuario Nacional:    P. Manuel Prada. 

Dando ánimos a estas dos obras -y a estos dos Claretianos- un tercer Claretiano, Superior y Párroco en Cristo Rey:   P. Jesús Serrano. 

Algo más tarde vendría otra obra, no claretiana, pero en la que los Claretianos pusieron su granito de arena: Universidad de Santa María la Antigua, USMA:         P. Carlos M. Ariz. 

Hacer historia del Santuario Nacional, qué hemos hecho y cómo lo hemos hecho, sería pedantería. Vivimos casi todos los que hemos trabajado en él. 

Eso sí: Si algo hemos hecho los Claretianos en Panamá ha sido: 
 
  • Por el Señor que nos ha elegido y nos ha animado.
  • Por el Corazón de María que ama de una manera particular a Panamá.
  • Por tantas y tantas personas que han estado o están junto a nosotros; nombrarlas personalmente sería un atrevimiento, porque me dejaría muchas en el tintero. Entre ellas ciertamente están todos ustedes. Solamente nombraré a los Esposos Obarrio e hijos y a Juliana de Wong, alma y corazón del Rosario de la Aurora por estos casi 50 años.
          • Muchas Gracias

Luego, y para borrar tantas fechas y datos de la mente, un grupo de panameñas bailaron "por bulerías". No lo hicieron mal las panameñas, sino todo lo contrario; la gente se levantó de sus sillas para ver mejor a las andaluzas. 

Terminó un conjunto panameño con sus bailes típicos. No muchos que se iba adentrando la noche y la cena se enfriaba... 

Mientras un conjunto peruano, arpa y todo, nos deleitaba con canciones incas, la gente se fue sirviendo la cena. En un descanso aprovechó el Sr. Nuncio para decir unas palabras de bendición a Dios por haber traído a los Claretianos a Panamá y a los Claretianos por no haberse ido. 

Terminó el acto Mons. Dimas, Arzobispo, y dijo que él debería haber sido claretiano: Lo bautizó un claretiano, P. Evaristo Salas; lo confirmó un Claretiano, Mons. Maíztegui; su guía espiritual era un claretiano –no dijo el nombre-. "Cuando le dije que quería ser claretiano me respondió: ‘usted no sirve para claretiano, mejor se va al seminario’, y me fui al Seminario y aquí estoy con ustedes..." 
 
 

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