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Carta Centroamericana

Mayo 2001

 

 

 

"¡Qué bueno cumplir años en el mismo mes del Provincial...! "

Fiesta que tuvimos en Cerro Azul para festejar el cumpleaños del Provincial y de otros cuatro misioneros .

 

 

Noticias Breves:

P. Santiago Najarro:

Comenzó el mes de Mayo, día de su cumpleaños, en Managua. Se había ido allá dos días antes para una reunión de Superiores Mayores de todas las Congregaciones que trabajan en Centroamérica; casi los cien Superiores, en mayoría cualificada Superioras. El día 3, fiesta de Felipe y Santiago, celebraron los Claretianos la fiesta al Provincial: una merienda cena junto al lago de Managua.

En la Curia se ha dedicado a preparar el X Capítulo Provincial recopilando las Memorias locales de aquellas casas que se han acordado en enviarlas.

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P. José Sentre:

Además del trabajo en Secretaría y en la Administración, se ha dedicado, junto con el P. José Luis Asenjo, a preparar tres folletos más de "Nuestra Memoria Histórica". Están a punto de ser enviados a todas las casas de la Provincia. Se les ruega a todos leerlos, comentarlos, rellenar lagunas, rebajar montos y collados y enviar a Secretaría lo que haga falta para su definitiva redacción. Es obra de todos y a todos pedimos ayuda.

P. Luis Gonzalo Mateo:

Ha estado en la darienita población de Yaviza, acompañando a nuestros Misioneros y fieles de Darién, en la celebración de la Cita Eucarística. La primera impresión es de alegría por la participación y la celebración eucarística. Presidió el P. Vicente Sidera, Vicario, por ausencia de Mons. Rómulo Emiliani. Luego ha estado en Santa Fe, también Darién, en un Encuentro de Lectura Bíblica.

José Joaquín González:

Ha estado en San Salvador con los encargados nacionales de Pastoral Vocacional. Ha hablado con algunos de los muchachos que se están preparando para ingresar el próximo año. Ha tenido dos días de retiro espiritual – convivencia con los dos Estudiantes teólogos que hacen su año de experiencia misionera en Darién y Kuna Yala. Se ha ido a Yaviza como suplente de Luis Alberto para celebrar las Fiestas de San Fernando en Boca Cupe y Pentecostés en El Real y Yaviza. .

Nuestros Enfermos:

P. Pablo Antón. Hemos tenido noticias de que tiene que pasar por el Doctor por causa de la próstata; las noticias no son alarmantes, pero hay que cuidarse. No tenemos la última palabra de los exámenes hechos en Panamá.

P. Gabino Pérez: Ha estado cinco días en el hospital San Fernando por culpa de su pierna. Aunque no tuvo dolor ni fiebre, sí tenía una supuración en la pierna, operada años atrás, que le producía un preocupación constante... Ya está de vuelta en la casa; puede celebrar todos los días, pero no puede quedarse en el "confesionario" las largas horas que se quedaba hasta el presente.

P. Mauro Ocharan.

Se va recuperando el hierro y tapado la fuente de las hemorragias internas. La vida sigue con toda tranquilidad, aunque las ganas de visitar Darién no llegan a transformarse en realidad. "Calma Ocharan", "cuidadito" con tu hemoglobina.

P. José Palafox: Se van sintiendo los años (91 dentro de dos meses) y tiene que usar dos muletas para sentirse fuerte. Las medicinas para el dolor de espaldas lo van tranquilizando.

HÉCTOR NÁVALO HA MUERTO:

El día 31 de Mayo moría en Colón el Sr. Héctor Návalo, papá de nuestro Estudiante de cuarto de Teología Héctor Návalo. El funeral se tuvo el día 4 de junio en El Carmen de Colón. Presidió la Eucaristía el P. Santiago Najarro, acompañado del Párroco Miguel Mede, José Sentre, Luis Gonzalo Mateo, Angel del Molino y Celestino Saínz. ¡¡¡Paz eterna!!!

 

 

Experiencia de Misión

 

Desde el Noviciado de Centroamérica sentimos la inmensa alegría de poder compartir con todos nuestros hermanos, lo que ha sido nuestra experiencia de misión en Izabal. Como bien es sabido, en este Departamento o Estado, se encuentran ubicadas tres de nuestras parroquias misioneras; a saber, Livingston, Río Dulce y El Estor.

Nuestro equipo de jóvenes misioneros quedó distribuido de la siguiente manera: los novicios Álvaro Arias (Venezuela) y Demuel Tavarez (Puerto Rico), fueron enviados a la comunidad de Río Dulce, mientras que Juan Andrés Hidalgo (Rep. Dominicana) y Elvy Marcella (Venezuela), se trasladaron a El Estor. Llegado el día 28 de febrero, partimos rumbo a nuestros respectivos destinos. Por supuesto, una vez allá, un cordial abrazo de bienvenida no se hizo esperar. Nuestros hermanos misioneros nos recibieron con mucho calor fraterno. Dicho sea de paso, hemos podido aprender grandes cosas por medio de su testimonio de vida.

Esta experiencia misionera nos ha proporcionado muchas claves positivas de discernimiento. Creemos que ella ha sido para nosotros, un verdadero encuentro "cara a cara" con el espíritu itinerante de nuestra Congregación. Nos ha brindado la oportunidad de poder compartir grandes vivencias con todos aquellos privilegiados del Reino: los empobrecidos.

El rostro del Jesús sufriente pudimos verlo reflejado en todas las personas que fueron asistidas por nuestra mano amiga. Para nosotros, fue de mucho significado haber entrado en contacto con toda la cultura y costumbres del grupo indígena Q´ueqchí, a quien atendimos en sus respectivas aldeas; básicamente nuestra labor.

Una de las principales limitaciones que pudimos experimentar, fue el no manejar la lengua materna de estas personas. Pero, si bien es cierto, aunque el lenguaje de los Q´ueqchí era desconocido por todos nosotros, no se hizo obstáculo absoluto. Ante todas las adversidades que se nos presentaron, se hizo más imperante nuestra fuerza de voluntad y capacidad de entrega misionera. Nosotros nos encontramos contentos de haber realizado esta actividad. Creemos que el Espíritu de Jesús y el talante misionero de nuestra Congregación, han pasado a formar parte significativa de nuestro caminar vocacional. Estamos conscientes de que ha sido Dios Padre, en su Hijo, el que nos ha brindado estos nuevos elementos carismáticos.


Ante todo esto, queremos ratificar nuestros más profundos deseos de querer hacer la voluntad del Padre. Por tanto, aunque nuestra experiencia misionera se extendió hasta el 05 de abril, sabemos que nos ha dejado un compromiso de vida. Hoy más que nunca seguimos preguntando: "Señor, ¿dónde vives?" y Él, como todos los días, nos continúa respondiendo: "ven y lo verás".

 

Encuentro Nacional de Lectura

Comunitaria de la Biblia

Por octava vez consecutiva nos reuníamos los integrantes del Movimiento de lectura popular de la Biblia. Esta vez fueron las Hermanas de Mary Knoll en su centro pastoral de Santa Fe de Darién quienes nos acogieron en un recinto hermoso, con rasgos de la cultura emberá y donde se aprecia un amor grande a la biodiversidad.

Eramos cincuenta biblistas populares venidos de cinco Diócesis: Panamá, Colón-Kuna Yala, Veraguas, Chiriquí y Darién. Entre nosotros había indígenas kunas y Gnobe-Buglés, campesinos, afroamericanos, profesionales de la ciudad, religiosas(os) de seis Congregaciones y sacerdotes.

El equipo misionero de Santa Fe integrado por laicos, los padres Vicentinos y las Misioneras de Mary Knoll, nos dieron la bienvenida y nos hicieron sentir desde el principio en nuestra casa.

Por el camino ya habíamos apreciado el inmenso desierto en que se ha convertido esta región de Darién, con el potrero extensivo, la polvorienta carretera en pleno mes de mayo, el asesinato de la naturaleza, sobre todo de esos corpulentos hermanos nuestros que son los árboles centenarios, anteriores al nacimiento de nuestra República, que noche y día, invierno y verano, días de semana y días de Domingo son arrancados inmisericordemente de su hábitat. Ante esta tragedia ecológica, se impone el llanto, la indignación ética, la denuncia, la lectura bíblica popular para oponerse a esta masacre.

Este movimiento de lectura popular tiene un alcance latinoamericano y es ecuménico. Tiene como acompañantes, a nivel latinoamericano, un buen grupo de especialistas bíblicos. Existen coordinaciones por regiones y una latinoamericana. Precisamente el año próximo en Colón (Centro de Tiberíades) nos visitará una de estas coordinaciones continentales.

Es lenta la apropiación de la Biblia por parte del pueblo de Dios. Hay mucho sacramentalismo. Existe una desproporción entre amor a la palabra y práctica sacramental. Sin un influjo mutuo pierden su fuerza. Se da una dispersión de espiritualidades. Vivimos un tiempo de "modas religiosas" como bienes de consumo, "a la carta". Estamos en el tiempo de los supermercados, también de las religiones, de la espiritualidades, para todos los gustos.

Es la época neoliberal. Está prohibido soñar. Está prohibido programar otra sociedad que no sea la de este "pensamiento único" del mercado y del consumo, pero que desencadena el mundo de los excluidos. Las Iglesias no son inmunes a este contagio.

El pueblo consume alimentos religiosos que no nutren la vida. Los textos bíblicos los leemos para la vida privada y para la liturgia, o no los leemos No creemos en la presencia de Dios en ese texto precioso de la Biblia... Sin embargo, está surgiendo un nuevo lector de la Biblia: las comunidades, sobre todo de los pobres, en sentido dinámico: las mujeres, los indígenas, el pueblo de los barrios, los jóvenes, los campesinos. Emerge lentamente, pero camina.

Urge la lectura contextualizada de la Biblia en la época presente: los excluidos son demasiados, se rompen las relaciones comunitarias de familia, barrio, cultura y madre tierra. Nos falta un proyecto, una alternativa. La lectura popular de la Biblia se esfuerza en leer de nuevo el Génesis, la Torre de Babel, el Exodo, los Profetas, la confederación de las tribus, los exilios, la sabiduría bíblica, el Apocalipsis, los Hechos, pero sobre todo el Evangelio de Jesucristo, desde la situación actual de las comunidades.

Hay lecturas que acompañan la catequesis familiar de los niños. El movimiento de delegados de la palabra, los ministerios autóctonos. Así como la Misión nacional (CONAM), las Fiestas patronales, etc. Pero existe también la lectura bíblica de la realidad que viven los pobres, como la amenaza de los Embalses del Tabasará o de La Cuenca del Canal, en el rescate de las culturas indígenas, en las luchas campesinas... etc.

Durante el encuentro conversamos sobre la actual situación del país con la ayuda de Jesús de Caritas Nacional y nos centramos en el estudio de los Hechos de los Apóstoles con el apoyo del misionero claretiano de Costa Abajo Teódulo Quintero, quién aprovechó parte del material de su tesis de Licenciatura en la Universidad Javeriana de Bogotá.

Nos interesaba leer Los Hechos para recibir luces a los modelos de Iglesia que constatamos en nuestras diferentes Diócesis. Los Hechos, que empiezan en el templo y acaban en la casa de Pablo en Roma, nos ofrecen luces para nuestra Iglesia de hoy.

Vimos las posibles claves de lectura, como son: la presencia del Espíritu Santo en las primeras comunidades, la perspectiva de la misión, el protagonismo de la palabra, la presencia de la mujer, el reto de las culturas, y la perspectiva ministerial.

Hicimos una lectura de Los Hechos desde la casa, como realidad vital y existencial, desde el camino, y una lectura desde la clave de la ciudad.

Los Claretianos de Panamá hemos ayudado desde el principio a consolidar este movimiento bíblico que responde intrínsecamente a nuestro carisma de servidores de la Palabra y nos alegra que cada vez más misioneros se integran a este caminar.

Con la Eucaristía presidida por Samuel Cruz, todavía en su luna de miel sacerdotal, concluíamos esta nueva experiencia.

Decidimos que la coordinación para el próximo año la atendiera Colón, esperando más hermanos y hermanas que se sumen a este camino. La Lectura comunitaria de la Biblia es un lugar único de encuentro entre profesionales y gente de la ciudad, con campesinos, negros, indígenas y religiosos y sacerdotes. Se vive allí una presencia concentrada del Espíritu de Jesucristo. Allí se oyen los clamores y los sueños que nos hacen respirar.

Esta lectura ayuda a reconstruir la misma interpretación bíblica, a veces secuestrada y falseada, hasta convertirla en la gramática del Espíritu, alternando las lecturas comunitarias, las masivas y el estudio serio de los textos.

El próximo año nos veremos en TOLE donde leeremos el Apocalipsis, como libro de esperanza, de resistencia y de consuelo en la aflicción.

Luis-Gonzalo Mateo

Misionero Claretiano

 

 

 

   
 
   
 

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