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Noticias de Centroamérica 

Febrero 1999

 
 
CONGREGATIO MISSIONERIORUM FILIORUM

INMACULATI CORDIS B. MARIAE VIRGINIS

(Claretiani) 

CURIA GENERALIS

Prot. SG 14/99
 
DECRETO DE CAMBIO JURÍDICO
DE LA PROVINCIA EN FORMACIÓN DE CENTROAMÉRICA
A PROVINCIA FORMADA
 

El Capítulo General de 1997 (EMP 55.1), en orden a mejorar la vitalidad misionera de nuestros Organismos Mayores y de la Congregación entera, estableció la revisión de la condición jurídica de estos. Y en el Encuentro de Superiores Mayores celebrado en Bangalore en octubre de 1998, se fijaron unos criterios de discernimiento más concretos.
 

A la Provincia de Centroamérica, constituida como Provincia en formación en 1952, se le agregaron en noviembre de 1994 las misiones de Colón y Kuna Yala, en Panamá y las de Honduras, pertenecientes a la Provincia de Castilla, y la de Izabal en Guatemala, dependiente de la Provincia de USA East. Gran número de misioneros de estas misiones se integraron en la Provincia de Centroamérica.

 
Ésta Provincia tiene ya suficiente grado de desarrollo y autonomía para el régimen directivo, para la organización formativa, para la autosuficiencia económica y para desarrollar su misión en la Iglesia local y con perspectiva universal.

 
Por todo ello, el Gobierno General en su sesión de Consejo del pasado día 18 de diciembre de 1998, en conformidad con el n. 286 del Directorio, estableció el cambio de condición jurídica de la Provincia en formación de Centroamérica, que pasa a ser a partir de la fecha de hoy Provincia formada.

 
Todo lo cual se establece y declara mediante el presente decreto para todos los efectos a que hubiere lugar.

 
Dado en Roma a quince de enero de 1999.

(Fdo.) Aquilino Bocos Merino, cmf.
Superior General
(Fdo.) José Félix Valderrábano Ordeig, cmf

Secretario General
(Sello de la Congregación)

 
 
 
+ EL P. FLORENCIO VALTIERRA BARRIUSO, CMF,
HA PASADO A LA CASA PATERNA
9 DE FEBRERO DE 1999.
 
 

Nació en San Martín de Humada, Burgos, España, el 27 de octubre de 1905 

 

Fue al Postulantado montado en una burra, acompañado de su padre, que era maestro de escuela y había metido a muchos niños de su pueblo a la Congregación. Entre ellos dos hijos: Gilberto y Alberto María; Florencio era el tercero. Al maestro Angel Valtierra se le permitió ir a Roma para la Canonización de San Antonio M. Claret con sus tres hijos Sacerdotes Claretianos y su hija Benita, que todavía vive. También colaboró en la entrada a la Congregación de Gumersindo Valtierra, mártir en Cataluña, y Demetrio Barriuso, que murió en Italia; ambos sobrinos. 

Inició el Postulantado a los 11 años en Santo Domingo de la Calzada. 

Hizo el Noviciado en Salvatierra, donde profesó el 15 de Agosto de 1922. 

La filosofía en Beire y la Teología en Santo Domingo de la Calzada. 

Se ordenó de presbítero el 14 de junio de 1930 en Segovia, por la imposición de manos de Mons. Luciano Pérez Platero. 

 

Llegó a Centroamérica, pasando por USA de quien dependía Centroamérica, en 1935. 

Desde 1937 ha estado sirviendo en los Hospitales de Panamá y, un corto tiempo, en San José de Costa Rica. 

En 1992, cuando la Provincia dejó la Casa y Parroquia de Cristo Rey, se trasladó al Santuario Nacional y luego a la Residencia Claret con otros Misioneros de edad avanzada. 

Por varios años siguió llevando la Comunión a los enfermos por sus casas y visitaba algunos enfermos del hospital, hasta que los pies dejaron de obedecer los impulsos de su celo por los enfermos. 

Murió en el Hospital de Paitilla, en cuidados intensivos, rodeado de tres Sacerdotes: el capellán del Hospital y los PP. Vicente Gil y José Sentre, dos enfermeras, una amiga de muchos años ha y el doctor que le atendía y le había atendido en muchas ocasiones. Terminando la recomendación del alma los monitores dejaron de marcar la vida terrena del P. Florencio. 

Eran las 5,20 de la tarde del 9 de febrero de 1999. 

 La Misa exequial se celebró en el Santuario al día siguiente a las 3 de la tarde. Presidió Mons. Carlos M. Ariz, acompañado de Mons. Zuluaga y Mons. Emiliani. Rodeaban el altar 21 Sacerdotes más. Los médicos y enfermeras hicieron guardia de honor antes de la Misa junto a los restos del P. Florencio, su Padre. 
 

Para más tarde esperamos tener una amplia información de la vida del P. Florencio Valtierra, "Apóstol de los enfermos". Todo aquel que tenga algo que contar puede enviarlo a esta Curia Provincial. secacmf@sinfo.net 

 

Como resumen ponemos hoy la nota del P. Picado, reunido en Ejercicios Espirituales con otros hermanos de Provincia en San José de Costa Rica. 

EL HOMBRE QUE NO SABIA PECAR

 

Hace unas horas que nos hemos enterado del doloroso fallecimiento del P. FLORENCIO VALTIERRA, Misionero Claretiano. Un hombre lleno de años pero ingenuo como un niño, en cuya alma jamás entró la malicia; en cuyo corazón no existió la corrupción; en cuya mente no se posó, ni por un instante, ningún torcido sentimiento. 

Este hombre que ha pasado su vida en medio de los olores fuertes de las medicinas; entre lamentos de dolor y miradas de esperanza; ha sido una de las personas más conocidas y queridas, de un centro laboral. Yo sé que ninguna persona que haya sufrido, o que haya visto sufrir a algún ser querido en el Hospital Santo Tomás, lo desconocerá. 

Cuarenta años vividos como capellán en esta residencia del dolor; cuarenta años a la cabecera de tantas agonías, son suficientes años como para testimoniar la grandeza de un ser humano que ha entregado su vida al servicio de los demás, pero en la realidad más sensible, que es el sufrimiento. 

Nacido en un pueblecito de la provincia de Burgos, España, hizo de Panamá su tierra y su patria desde que llegó a ella hace la friolera de 60 años. 

Pequeño de cuerpo; de ojillos limpios e inquietos; de pies titubeantes por causa de sus múltiples juanetes; de bata blanca y cuellecillo clerical; siempre en sus bolsillos un libro de rezos y un Bipper buscador de personas. Este era el P. Valtierra. Así le veíamos de día y de noche por los corredores y salas del Hospital Santo Tomás. Él era, hasta hace unos años, el personaje más popular y querido de este Centro. Hasta que por su enfermedad y sus años hubo de retirarse a la tranquilidad de la Residencia Claret, donde ha sido atendido de sus dolencias hasta esta hora de su muerte. 

Dentro de su pequeña apariencia, había en él grandes ideales y unas profundas convicciones. Amaba a la Iglesia como a una madre que le engendró en la fe y en los inconmovibles principios cristianos. En ella quería morir como hijo fiel. Amaba a su congregación claretiana a la que había entregado su vida desde sus jóvenes años. Amaba a la Virgen, con la ingenuidad de un niño. Sin teológicas declaraciones, sin fanatismos ridículos; con la ternura más simple y más convincente que genera el verdadero amor. Cuántos rosarios desgranó "Valtierrica" por todos los rincones del Hospital a través de esos cuarenta años... Pero, de una manera muy específica y carismática, amó a los enfermos. Ellos eran toda la razón de su vida. De ellos vivía pendiente; ninguno se le "escapó" sin que recibiera la Palabra del Señor, el perdón sacramental o la unción de los enfermos... Las enfermeras saben cuantas llamadas le hacían a tiempo o a destiempo, de noche o de día, y ninguna de ellas quedó si la respuesta de su presencia allí donde se le requería... Junto a San Juan de Dios o a San Camilo de Lelis o a Santa Soledad de los enfermos, habría de poner algún día al sencillo y entregado Florencio Valtierra. 

Los últimos años de su vida, han sido los de un santo, que vive en el cuerpo y en el alma la esperanza del cielo. Su habitación era como una antecámara del paraíso. Un "eterno nacimiento" presidía su mesa de lectura. Los mártires claretianos le impulsaban a sufrir, la presencia tierna de la Virgen, siempre con unas flores frescas, perfumaba el ambiente de devoción filial; y la "catedral" de Burgos –su tierra- le hacía recordar su historia humana y terrena. 

Creo que hay santos en la tierra. Y bastantes. Cuando lo visitaba algunas tardes y, en su silla de ruedas, me pedía la bendición, me avergonzaba y le decía que me la diera él a mí, que la necesitaba más que él. Y me marchaba de su lado emocionado y convencido de que Florencio Valtierra era uno de esos hombres "que no sabían pecar". 
 

 
 
NOTICIAS BREVES 

 

P. Provincial: Santiago Najarro, cmf. 

Ha salido hacia Guatemala para la Ordenación de Raúl Ambrocio, el día 15 de Enero; de allá pasaría por las Comunidades de Honduras, El Salvador, Nicaragua y se detendría en Costa Rica para asistir a la primera tanda de Ejercicios Espirituales desde el ocho al trece de Febrero; ese mismo día asistió a la Ordenación Sacerdotal de Javier Hernández y Mauricio Borge; luego se quedaría en la misma casa de Ejercicios para poder hablar con quienes hacían la segunda tanda de Ejercicios desde el quince al veinte. Vuelve a la Curia el 20. 

 

P. Ecónomo Provincial: José Sentre, cmf. 

El día quince sale a Costa Rica para hacer los Ejercicios Espirituales. Inmediatamente después recorre las diferentes Comunidades para revisar los libros de administración. El orden de visita es el siguiente: Costa Rica (día 20), Guatemala (día 25), Honduras (día 3, empezando por La Ceiba), El Salvador (día 9), Nicaragua (día 13), Panamá (día 15). Ya desde esta página rogamos a todos los ecónomos que tengan listos los libros de administración. 

 

Ordenación Sacerdotal: 

El día 13 de febrero de 1999, en la Parroquia de Santa Ana, Costa Rica, de manos de Mons. Angel San Casimiro, Obispo de San Carlos, recibieron la unción sacerdotal nuestros Diáconos Javier de Jesús Hernández Quirós, de Santa Ana, y Mauricio Borge Porras, de San José. Felicitaciones y esperamos alguna crónica del evento para el mes que viene. 

 

Nuestros Enfermos: 

P. José Palafox. Sigue delicado de salud. Las fuerzas van disminuyendo día a día; no la alegría y la paz interior. 

 

P. Ting Pong Lee. Ha tenido que visitar a los médicos par ver cómo remedia los vértigos que siente cuando hace movimientos rápidos de cabeza. Además de otras medicinas le han prescrito un cuello ortopédico para impedir que la cabeza se mueva más de la cuenta. Eso no le quita el buen humor, mantiene siempre, como él dice, el punto a la jota. ".odido". 

 

P. Luis Azofra. Los doctores le prometen sanación total si cumple con sus prescripciones; lo que no le dicen es ¡cuándo será eso, cuándo! 

 

P. José Correa. Una "ciática" no le deja dormir tranquilo y apenas si le permite caminar cuando está despierto. Los dolores son muchos y fuertes, pero él los aguanta como buen santeño. Estos días pasados se fue a su tierra natal para ver si encontraba por allá algunas hierbas milagrosas; dice que sí, que las encontró, pero que no pudo traer más que unas pocas y ya se la acabaron. 

 

Salida de la Congregación. 

Con dolor anunciamos que el P. Rafael Villalobos está en trámites para dejar el estado clerical. Dios le cuide y le bendiga... 
 
 

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