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Carta Centroamericana

Agosto 2001

 

 

BODAS DE ORO SACERDOTALES

 

P. Francisco Fierro, cmf.

No es frecuente que alguien escriba para el público una crónica sobre un suceso referente a su propia persona. Sin embargo, yo me he tomado la libertad de redactar estas líneas sobre la celebración de mis bodas de oro sacerdotales. Soy el único que conoce datos que pueden ser de interés informativo.

Una Promoción numerosa.

Mi curso fue en muchos aspectos extraordinario, sobre todo, en el número. Culminamos la carrera sacerdotal treinta y cuatro estudiantes. Tres pertenecían a la provincia de México, los otros a la de Castilla, que abarcaba entonces también la actual de León y de Euskalerría. El día 8 de julio de 1951 fuimos agraciados con el sacramento del orden treinta. Los otros cuatro, por razones diferentes, se ordenarían más tarde. Ministro ordenante Mons. Francisco Javier Ochoa, Obispo misionero agustino.

Los primeros destinos.

Poco después de la ordenación sacerdotal llegaron los primeros destinos. Algunos se quedaron en sus provincia de España. Un grupo pasamos a Baltar (Galicia). Nos reunimos con otros de las provincias de Bética y Cataluña. Un año completando estudios sacerdotales y de estreno en algunas tareas pastorales. Vivero, Fene, Perlío, El Barquero fueron lugares donde yo me estrené en el servicio de la palabra. Al concluir el año de Baltar la rosa de los vientos –digo de la obediencia- nos diseminó por distintas partes del mundo: Inglaterra, Estados Unidos de América, México, Centroamérica, Antillas, Brasil, Argentina, Uruguay, Filipinas.

Yo fui destinado por el Padre Shweiger a Costa Rica. Estaba iniciándose la fundación en Mercedes de Heredia, la primera comunidad fuera de Panamá. Llegué el 31 de agosto de 1952. Allí estaba el P. Antonio Román con su compañero interino P. Samuel Santesteban (de Cataluña). Una semana después llegaría el P. Jesús Jaurrieta. Los tres formamos la primera comunidad de Mercedes. Superior el P. Jesús, Desde entonces la provincia fue creciendo gradualmente, y hoy podemos ofrecer elementos nuevos y viejos a otras parcelas de la Congregación y de la Iglesia.

Las Bodas de Oro.

Creo que más que por virtud, por temperamento y formación, no gusto de cosas ostentosas y gastos innecesarios. Por eso, pasaron sin ruido los 25 años de ordenación sacerdotal y los 50 de profesión religiosa. Para el jubileo de oro sacerdotal había que hacer o dejar de hacer algo. No es justo contrariar a la gente.

Yo tomé la iniciativa de proponer a los hermanos de comunidad lo que a mí me parecía oportuno. Todos lo vieron bien. Y así se celebró.

En la Casa.

Una comida familiar entre nosotros. Invitados sólo los sacerdotes de la catedral, que a la sazón eran dos, Los otros dos de vacaciones en España. El P. José A. Canales, Vicario General, se enteró de la fiesta y acudió a ella. Nos honraron también con su asistencia otros tres claretianos que ocasionalmente estaban en San Pedro Sula. En total nueve a la mesa. Comida sabrosa y abundante, obsequiada por personas amigas, quienes también adornaron las paredes del comedor con algunas frases oportunas.

En la Parroquia.

Yo atiendo tras iglesias: la de Guadalupe, que es la central, la del Espíritu Santo y la de Fátima. Manifesté que no quería gastos innecesarios. Respetaron mi parecer. El Comité Eclesial de la Guadalupe adornó algo mejor la Iglesia para el día 1 de julio. En la misa de nueve, la parroquial, yo invité en la homilía a que me ayudaran a dar gracias a Dios por el jubileo que estábamos celebrando. Antes de terminar la Misa el representante del Consejo dijo algunas palabras de saludo y de gratitud e invitó a que, después de la Eucaristía, compartiéramos en el patio y salón de la parroquia un pastel y unos refrescos. Participó casi toda la gente. Calorizó el ambiente la música alegre de una marimba. A esta celebración se unieron los movimientos eclesiales de la Guadalupe y de Fátima.

En el Espíritu Santo.

Cena en una casa particular con todos los miembros del Consejo Eclesial incrementado por algunas otras personas de los distintos movimientos. En la misa de once repetí mi homilía de la Guadalupe. Hubo al final palabras del presidente y secretaria del Consejo Eclesial y algún canto compuesto para esta circunstancia.

Tanto en la Guadalupe como en el Espíritu Santo y en Fátima, repartimos, como recuerdo, una sencilla estampa con mi acción de gracias y un folleto de 20 páginas sobre los Fundamentos Bíblicos y Teológicos y las expresiones más auténticas de la devoción a la Santísima Virgen.

El Comité de Señoras que atiende la Guardería Corazón de Maria me quiso obsequiar con una sencilla cena de amistad. Y, al regreso de España, el Comité del Dispensario P. Claret organizó un pequeño agasajo en el que participaron las tres religiosas franciscanas y el personal médico, paramédico y misceláneo, que atienden los diferentes programas del centro de salud que tenemos en Asentamientos Humanos.

En Salamanca, España.

La cita la preparó el P. Francisco González (Paco) con suficiente anticipación. Con una diligencia acuciosa consiguió la dirección epistolar y los teléfonos de casi todos los supervivientes del curso y los nombres de quienes habían partido ya para la Casa del Padre. Los difuntos han sido quince. Diez de ellos en la Congregación y cinco fuera de la misma. Sobrevivientes once en el Instituto, siete fuera del mismo. Unos se incorporaron al clero secular, otros renunciaron al ejercicio del sacerdocio para poder formar un hogar cristiano. Sólo uno quedó fuera de la búsqueda casi policíaca del Padre Paco.

La celebración jubilar la programaron los PP. Paco y Francisco Rodríguez-Gazapo (P. Gazapo) en Salamanca. En Santo Domingo de la Calzada donde nos habíamos ordenado, la Congregación ya no tiene nada. Los Colegios Mayor y Menor de la Calzada dejaron de hacer historia claretiana. Y, aunque el curso como tal no tenía ninguna relación con la ciudad salmantina, ofrecía ésta unas condiciones óptimas para la celebración jubilar. Allí tiene la Provincia de León una hermosa casa, residencia de los estudiantes que cursan su carrera sacerdotal en la Universidad Pontificia. El Superior de la Comunidad, P. Gerardo Pastor, en un tiempo rector de la Universidad y siempre distinguido catedrático de la misma, nos abrió de par en par las puertas de su casa y nos brindó una acogida fraterna que no olvidaremos nunca.

Encuentro jubiloso.

La fecha exacta de nuestros cincuenta años de ordenación sacerdotal era el ocho de Julio, este año Domingo. El Viernes, día 6, comenzamos a llegar los primeros. Allí están para recibirnos los PP. Paco y Gazapo. El primero de Segovia, dedicado siempre a la pastoral docente; el otro eximio catedrático de la Universidad Pontificia. Los demás Pedro López Morán (Puerto Rico), Arturo Cisneros (México), Francisco Fierro (Honduras), Ignacio Blanco (Texas), Teodomiro Fuentes (California). Los últimos en llegar, los de más cerca: Antonio Sierra (San Sebastián) y Miguel Marca (Logroño). Se nos unieron también en la celebración José Manuel Guadilla, que fue destinado a Uruguay, dejó la comunidad, trabajó como sacerdote diocesano en aquellas tierras y, en sus años maduros, regresó a España. Sirve como Vicario parroquial en Santoña (Santander). También nos acompañó Emiliano Alvarado. Se casó. Estudió arte. Se dedica a pintar y restaurar imágenes, cuadros, altares. Ha estado siempre muy cerca de nosotros. En su casa, dato curioso y significativo, tiene un lugar de honor el libro "Ejercicios de perfección y virtudes cristianas" del P. Alonso Rodríguez, que nos leía con tanta fruición nuestro prefecto de casi toda la carreta, el P. Serafín Ruiz.

No asistió a la cita Francisco Martínez María (Bolivia) por razones de salud y porque el año pasado había estado de vacaciones en España. A nuestra fiesta se unió Vitalino Aller, primo de Ignacio Blanco y de un curso inferior al nuestro.

 

Diálogo con el P. General.

El P. Aquilino Bocos que estaba en España para participar en el Congreso de Espiritualidad , llegó hasta Salamanca para departir con nosotros unas horas. Nos dedicó la tarde del sábado. De cuatro a seis de la tarde, una especie de mesa redonda. Nos informó sobre el crecimiento de la Congregación en África y Asia, sobre todo en Indonesia. Nos habló de los nuevos puestos de frontera en Bielorrusia. También de su proyecto de hacer de Colmenar Viejo un Centro de transinculturación con jóvenes Misioneros de todas las partes de la Congregación. Se le cuestionó sobre la situación vocacional en el primer mundo. Porque a pesar de la secularización de la sociedad hay diócesis y congregaciones con respuestas generosas al sacerdocio y a la vida consagrada. Se da este fenómeno positivo donde se afinan las exigencias en el campo de la oración , la disciplina, la pobreza y la sana doctrina.

Al proyecto de transinculturación alguien objetó si para los jóvenes misioneros que vengan de otro continente no será un desencanto advertir la falta de entusiasmo con que se vive hoy en España el ideal de la vida sacerdotal y religiosa.

El P. Gazapo aprovechó la ocasión para solicitar al P. General la creación en la Universidad Pontificia de Salamanca de una cátedra sobre religiosidad popular con el nombre de S. Antonio María Claret. El P. Gazapo es un experto y acucioso investigador en esa materia. También el P. Gazapo informó que la Universidad de Salamanca está preparando la publicación de los Escritos del P. Augusto Andrés Ortega. Fue un filósofo notable en la posguerra civil española y que influyó en otros pensadores de la época. Tal vez resulten tres tomos que publicará BAC.

La reunión con el P. General terminó en la capilla con la exposición-bendición del Santísimo y unas palabras oportunas de la primera autoridad de la Congregación para que, a pesar de nuestros años, sigamos adelante luchando por los grandes valores del Reino.

Tertulia íntima.

Iban a ser las 7.00 pm. Cuando despedimos al P. General. A continuación, en torno a la mesa de la biblioteca, el P. Paco nos distribuyó un folleto preparado para nuestra celebración jubilar. En él, las fotografías colectivas del los años de teología. Llegamos a ser 93 teólogos. Y la de nuestros formadores y maestros. Nos informó sobre sus diligencias para localizarnos a todos, de quines habían constatado a su invitación y quienes aún no lo h avían hecho Seguimos en un intercambio de recuerdos gozosos de los felices años de estudio, y firmamos un postal del P.- Claret con los nombres de todos los ordenados en 1951, recuerdo de nuestro jubileo, y para enviarla también a quienes, por una y otra razón, no habían acudido a la cita en Salamanca.

La Misa jubilar.

Eran las 12 horas del día ocho. Nos revestimos con los ornamentos litúrgicos en la biblioteca. Nos dirigimos a la bella y recoleta capilla, previa fotografía en el patio de la casa. Nos acompañaban algunos familiares y amigos. Preside la celebración Mons. Luis Gutiérrez, Obispo de Segovia, y el P. Provincial de Castilla, Vicente Sanz. Aunque suene a añoranza, cantamos la misa de Angelis. La homilía del Obispo precisa y preciosa. Comenzó así: "Yo estuve allí..." Efectivamente él asistió a nuestra ordenación sacerdotal. Cursaba en 1951 sus estudios de filosofía en el Colegio Menor de la Calzada. Hizo otras referencias de carácter comunitario-claretiano para concluir diciendo que el mismo Obispo que nos consagró sacerdotes a nosotros le confirió también a él el presbiterado. Renovamos las promesas sacerdotales en lugar del Credo. A la hora de las ofrendas presentamos un fotografía ampliada y bien enmarcada del curso (P. Paco), la cinta de la ordenación, que ahora no se usa (P. Cisneros), unos libros de estudio y de magisterio (P. Gazapo); y por el tercer mundo, presenté yo unos álbumes con fotografías de las Obras Sociales de la Parroquia en San Pedro Sula, y ratifiqué mi compromiso de trabajar por los pobres. Terminada la comunión, algunas expresiones espontáneas de gratitud y la canción "qué detalle, Señor, has tenido conmigo". Con la bendición del Obispo y el Aleluya de Haendel terminamos el acto principal de nuestro jubileo de Oro Sacerdotal: La Santa Misa.

A Ledesma, a comer y compartir.

Ledesma dista de Salamanca 20 klms. En una hermosa casa, residencia temporal de jubilados, había encargado el P. Paco la comida. A la mesa 18 comensales. Eran las tres del la arde. Si bueno era el apetito, mejor que la comida. Después tiempo libre para compartir a la sombra de los árboles y respirar el aire puro del campo. Al atardecer nos invitaron a una apetitosa merienda que casi nadie probó. Y, a casa. Al día siguiente las despedidas, y hasta y donde Dios quiera.

En mi pueblo natal.

Voy a fijarme sólo en la Misa. Fue el día 15 de julio, Domingo. Celebración de la Virgen del Carmen, devoción mariana de viejas raíces en mi pueblo natal. Un día como ése, hacía cincuenta años celebraba yo mi primera misa en el mismo lugar. Previa una pequeña procesión con la imagen de la Señora, la Eucaristía. Dos sacerdotes celebran conmigo. En la homilía unas palabras sobre la Virgen del Carmen, y entré en el tema de mi preocupación por los pobres. Recordé cómo en Heredia (Costa Rica), en los años cincuenta, fundamos "La Oficina de la Caridad" con el lema "Hacer el bien y hacerlo bien". En Jinotepe (Nicaragua) con el mismo lema y finalidad organizamos "La Casa de Santiago". En el Salvador construimos la Clínica Asistencial Corazón de María, el Centro de Formación para Empleadas Domésticas y la Escuela Parroquial Corazón de María, con la prospectiva de un bachillerato nocturno para jóvenes. Informé sobre lo que estamos haciendo en Honduras, el país más pobre de Centroamérica: El Dispensario Padre Claret con unos 809 pacientes diarios, la Guardería Corazón de María con cerca de un centenar de niños pobres; el Programa "Ayúdame a Vivir" para 150 niños desnutridos, más de un centenar de ancianos necesitados y la atención a enfermos de SIDA que abundan en nuestra jurisdicción parroquial.

Fruto de mi homilía fueron significativas donaciones personales (no colecta) para las Obras Sociales de La Guadalupe. Yo había advertido previamente a mis familias que, con motivo de mis Bodas de Oro Sacerdotales no hicieran gastos en regalos para mí, que dieran el efectivo para los pobres de mi parroquia.

Mensajes y comunicaciones.

De distintas partes llegaron a Salamanca mensajes de felicitación por nuestra fiesta jubilar, de profesores y otros hermanos de comunidad. También algunas cartas. La mejor y síntesis de todas puede ser la de nuestro profesor de teología Buenaventura García. Pocos años después de ser nuestro admirado maestro, con las debidas dispensas, dejó la Congregación, el Sacerdocio, contrajo matrimonio, estudió derecho, ejerció la profesión de abogado, formó una familia numerosa; nueve hijos. A pesar de todo esto, no se enfrió su afecto a la Congregación, ni a Cristo y su Iglesia. De una carta suya dirigida al P. Paco copiamos lo siguiente:

"Permíteme que te exprese mi más cordial y profunda felicitación para ti y para todos tus compañeros. Segovia, Santo Domingo de la Calzada, Salamanca son nombres de demasiados recuerdos y vivencias para mí. Y, con ellos toda mi vida entera, mi fe, mi cristianismo visceral, claretiano y cordimariano. Mi apertura a la teología y la mística. Mi amor a Cristo y a su Madre y a la Santísima Trinidad. ... No tengo boca para dar gracias a Dios por todo lo que le debo y por todo lo que me ha amado. Claro que después de haberme creado, de haberme redimido, de haberme llamado a la fe, a su amor y a su gracia, y, después de haberme permitido vivir en esa Congregación y haberme descubierto en ella las maravillas de su fe, de su amor y de su santidad, todo se queda pequeño. Todo se lo debo a Dios, todo se lo debo a la Congregación a la que vosotros pertenecéis también jurídicamente. Pero más allá de las contingencias de esta peregrinación de regreso al Padre, siempre y en toda mi vida he querido ser un buen cristiano, y un buen claretiano, siguiendo la trayectoria de Cristo, la inconmovible gratitud y el amor indecible de su Madre y la doctrina que aprendí entre vosotros y de vosotros, de amar y hacer el bien a todos... Amad a Dios, conoced y amad a Cristo y a su Madre. Estad orgullosos de ser sus hijos y hermanos, y rogad a Dios por mi... Un abrazo a todos y gracias a todos".

Y para cerrar esta crónica, un poema que nos dedicó el P. Macario Díez Presa:

Sembradura de Dios, surco tras surco,

en cónsonos andares:

eso elegiste ser,

ˇQué rumores de siembra en tu paisaje!

Tus siembras, con calor de Eucaristía,

olían a liturgia por tu carne.

Y, a la vela de Dios,

dorados con los soles estivales,

dieron ciento por uno

tus cincuenta trigales.

Día a día, molido y amasado,

tu trigo llegó a otros hecho panes.

Con tu rítmica siembra, ser quisiste

eco de otras sinfónicas imágenes;

y el tiempo se detuvo

en un éxtasis lírico de cármenes.

Tras tu incansada siembra, y Dios en vela,

tornóse cada tarde

un surtidor de auroras,

como un haz de gavillas estelares.

ˇAtardece...! ˇDescansa, sembrador...!

ˇPor tu ayer y tu hoy,

FELICIDADES!

Francisco Fierro, cmf.

Agosto 2001

 

 

 

POR EL DERECHO A LA VIDA Y A LA TIERRA

Y CONTRA LOS EMBALSES DEL CANAL

 

El equipo claretiano de la Costa Abajo de Colón, ha sabido acompañar, iluminar, fortalecer, y celebrar la organización de resistencia y de defensa de la tierra y de la vida que lleva como nombre: COORDINADORA CAMPESINA CONTRA LOS EMBALSES, ante la amenaza que se cierne sobre más de 100 comunidades campesinas por el proyecto de inundar 44.000 hectáreas de tierra.

Una de las acciones más contundentes de esa lucha , que todavía cuenta con una corta , pero intensa vida de dos años, ha sido, sin género alguno de dudas, la III Vigilia Campesina, esta vez en la misma ciudad de Panamá. Gracias a la acogida del arzobispado que les cedió sus salones y a la Parroquia cercana de la Virgen de Lourdes, y gracias al apoyo solidario de CARITAS NACIONAL, esta iniciativa resultó un éxito.

Unos 500 campesinos de Colón, Coclé y Capira, con un gran esfuerzo se trasladaron a la ciudad capital. Podemos afirmar que se parecían a uno de los profetas bíblicos campesinos, al profeta Amos. Este profeta tuvo que dejar su casa, su familia, sus tierras para ir a la ciudad de Jerusalén a denunciar la desgracia de su pueblo. Estos campesinos de la Cuenca del Canal son como un profeta panameño colectivo, dispuestos a dar un grito profético que exprese su decisión total a no vender sus tierras al Canal, para que éste construya tres lagos artificiales gigantescos, que arrasen con más de 44.000 hectáreas de bosques, ríos, pueblos, capillas, cementerios. Si escuchamos bien a la Coordinadora Campesina, les oiremos decir que están viviendo un verdadero calvario, un verdadero "terrorismo sicológico".

Todo esto lo plantearon con una entera convicción en el Foro que ofrecieron en el Auditorio José Dolores Moscote de la Universidad de Panamá, y en la GRAN CAMINATA hacia la Asamblea legislativa, donde lanzaron su grito contenido, que allí explotó ante toda la faz del país.

Como gesto simbólico se crucificaron delante de la Asamblea legislativa, la culpable de aprobar la Ley 44, la noche final del anterior gobierno de Panamá.

Este es su grito: No se necesitan los embalses, hay estudios serios que lo prueban científicamente. No nos conviene seguir el patrón de Ingeniería de principio del siglo pasado. Estamos en el siglo XXI. Hay otras alternativas. La modernización del Canal, no debe ser excusa para la construcción de embalses, con el interés mezquino de vender energía eléctrica, destruyendo y arrasando la diminuta geografía panameña.

Gracias a la COORDINADORA CAMPESINA CONTRA LO EMBALSES, el tema canalero, pasó a ser un tema también de debate nacional. No está claro el estatus jurídico de la Autoridad del canal de Panamá. Actúa casi como un Estado independiente en medio de otro Estado . En la nueva Cuenca del canal, el ACP ha suplantado a las Agencias estatales que deben servir de apoyo en agricultura, en suministro de agua potable, en conservación de la naturaleza ( MIDA, IDAAN, ANAM etc.) Estas Agencias ahora sólo trabajan a las órdenes del ACP, dueño de estas tierras, desde que se aprobó la Ley 44, la noche final y fatídica del gobierno de Pérez Balladares, el líder del Neoliberalismo panameño.

Los alcaldes, los representantes de corregimientos de la mal llamada nueva Cuenca, o Cuenca occidental del canal, ya son otra cosa, desde ése día. Trabajan en una especie de Estado autónomo. Se rigen por leyes propias. No es extraño que apoyen a la ACP. La autoridad del canal de Panamá ha tomado decisiones, sin debate nacional, sin consultar a los miles de campesinos afectados. Ahora quiere dialogar; pero su diálogo consiste simple y llanamente en explicar a los campesinos los proyectos que vienen, quieran o no, por ser decisiones tomadas en Londres, no en Panamá. El diálogo es algo muy distinto en la cabeza de los campesinos y en la cabeza de los directivos del ACP.

Dialogar es empezar el debate desde cero. Poner en común los puntos de la Agenda, invitar a la sociedad civil en su conjunto. Este es un tema nacional. El impacto ecológico afectará a todos. La muerte de especies, la destrucción de poblados, de formas de organización humana, incluida la organización de las Comunidades Eclesiales de Base, son temas nacionales. Cómo pueden llamar diálogo llevando a la mesa decisiones ya tomadas, como la ley 44, como las decisiones aprobadas en la Junta de Londres, o con el Banco Mundial, para luego llenarse la boca diciendo: "vamos a dialogar". Es un falta de respeto.

Estos son algunos de los planteamientos expresados por la Coordinadora Campesina en la Universidad de Panamá, ante la Defensoría del Pueblo, ante la Ministra de la familia, ante la Procuraduría de la nación y sobre todo en la Gran Caminata hacia la Asamblea Legislativa.

La nación entera deberá reconocer públicamente, la fuerza espiritual, la capacidad de resistencia y organización, la convicción cristiana y panameña de estos campesinos que aglutinan la COORDINADORA CAMPESINA CONTRA LOS EMBALSES. Démosles suficiente espacio para que puedan defender sus ideas de igual a igual, y no con la desventaja actual con el ACP, que sigue malgastando fondos para engañar con su propaganda a la nación entera.

Treinta años de evangelización claretiana al servicio de la palabra profética, y al servicio de una Iglesia de comunión e inculturada con la vida campesina, con la tierra, con la cultura, han logrado despertar al gigante evangelizador dormido que es el pueblo humilde que está en contacto con la madre tierra, con mucha sangre indígena en sus venas y con un proyecto de futuro, esperanzador.

Luis-Gonzalo Mateo, cmf.

 

Noticias Breves:

P. Provincial, Santiago Najarro:

El mes de Agosto lo empezó Santi dialogando con los hermanos. Hasta el 14 de Agosto, pues ese día se reunía con su equipo para distribuir las piezas del ajedrez.

El 16 de Agosto se tomó un descanso y viajó a España. Su familia le esperaba para disfrutar, con los otros dos hermanos Sacerdotes, uno Claretiano en Bolivia, el otro trabajo con los Claretianos en Honduras, de unos días de descanso al frescor de la bodega, con buen pan, buen vino y buen chorizo... El 16 de Agosto volvía a Curia a dar retoques en la distribución de personal.

 

 

Ecónomo y Secretario, P. José Sentre:

En agosto se llegó hasta Centro Claret de Guatemala para pasarse unos días con ocho jóvenes que querían empezar Noviciado. Continuó la obra del P. Teófilo Cabestrero con los Ejercicios Espirituales necesarios para ser Novicios. El doce por la tarde presidió el acto de inicio y el 13 pudo asistir a la Primera Profesión de dos Antillanos. El catorce volvió a Panamá, entró en Consejo hasta el día 15 por la noche y el 16 se fue de vacaciones a España.

 

 

 

COMIENZAN NOVICIADO

Inician el Año de Noviciado en Centro Claret, Guatemala, guiados por el Maestro Rubén Matute, los siguientes "jovencitos":

1.- Clemente Teret Pocón Guatemala

2.- Mario García Alonso México

3.- Erick Bañales Rosario México

4.- José Daniel de Jesús Colón Puerto Rico

5.- Jesús Wilmer Gómez Pabón Venezuela

6.- Luis Enrique Carías Castillo Honduras

7.- Francisco Javier Luna Vázquez México

8.- Orlando Rojas Barilla Panamá

Fiesta sencilla, de intimidad, reservada únicamente a la Familia Claretiana; incluimos, por supuesto, a los familiares de Clemente.

 

PRIMERAS PROFESIONES

 

La fiesta se hizo el día 13 en la Iglesia de Panorama, dedicada a los Beatos Mártires de Barbastro, filial de la Parroquia San Antonio M. Claret, Ciudad San Cristóbal, Guatemala.

Cuatro fueron los que terminaron Noviciado:

1.- Johan Elvy Marcella Rivas - Venezuela

2.- Álvaro Arias - Venezuela

3.- Demuel Tavares - Puerto Rico

4.- Juan Andrés Hidalgo Lora - República Dominicana

Los dos de Venezuela volaron a Caracas el 12 para hacer los votos en "Dos Caminos" al día siguiente. A los dos de Antillas les tomó la Profesión su Superior Mayor,

El P. Aramendia nos muestra unos rasgos de cada uno de estos doce muchachos y dice:

 

ESTOS SON LOS PREDILECTOS

 

Ya dieron su paso firmes

cuatro soldados de Cristo,

rumbo a la gran aventura

que es sueño, fuego y camino.

Estos son los predilectos

que de amor fueron ungidos:

Juan Andrés, dominicano

Y Demuel de Puerto Rico

-el que canta "Macarena"

y la jalea a buen ritmo-

junto a dos venezolanos

caraqueños y guajiros.

Johan y Álvaro que hallaron

tras el Rabí su destino.

Y estos "chavas" quiénes son

-de gozo y fervor henchidos-

que a las puertas del cenáculo

llaman pidiendo su sitio?

Es Jesús de Venezuela,

que a su vida halló sentido

y Orlando de Panamá

vibrante cual tamborito.

Luis Enrique el hondureño

"te seguiré" dijo a Cristo,

mientras que José Daniel

-que es del lindo Puerto Rico-

sin dejar a Ricky Martin

escogió el mejor camino.

"Ecce nos" los mejicanos

del norte nuestros vecinos,

"con nuestra Virgen, proclaman:

de Guadalupe venimos".

Sus nombres demos aquí

que son claros y perínclitos:

Francisco Javier y Mario

Con Erick, buenos amigos,

(y que "tequila" no beben

con juramento os lo digo)

Al final se hace presente

este mayense novicio:

Clemente Teret se llama

y de Guatemala es hijo,

donde la marimba suena

con su voz de caserío,

y el Quetzal, de verde y rojo,

vuelos teje en lo escondido.

Ya son Doce los llamados

a quedarse junto a Cristo;

redes dejaron y hacienda

y afanes mil en el siglo,

y eligieron lo mejor:

hacer con El su camino...

Dales, Señor, ilusión

alegría, fuerza y ritmo...

y a Rubén, que va con ellos,

dale un corazón de amigo.

Jesús Aramendia, cmf.

 

 

 

 

 

 
   
 

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